El presidente Néstor Kirchner quiere ser plebiscitado en octubre
Por supuesto sus criticas por la tribuna pública o golpes mediáticos, no es del agrado del sector conservador pero tampoco en el ministerio de Economía, donde su titular, Roberto Lavagna es el que debe pilotear negociaciones duras con las privatizadas y con el FMI sobre como abordar el caso de los tenedores de bonos que no entraron en la operación de canje del default que controlan papeles por 20 mil millones de dólares.
Son en gran parte » fondos buitres» que esperan un fallo favorable de algún tribunal y de bancos que especulan con que el canje será reabierto, camino hoy imposible de sostener. De todos modos han recibido el respaldo de Rodrigo Rato, y del secretario del Tesoro de los EEUU, John Snow.
Temprano o tarde será el G7 quién dirá si Argentina salió o no del default y aunque hoy hay en ese grupo más apoyo que en el pasado, lo que diga Washington puede ser decisivo. Dos países al menos, Italia y Japón, no aceptan por ahora lo que aquí se considera una etapa acabada.
Como EEUU es pieza clave, es sencillo apreciar porque Kirchner se involucra en el conflicto político desatado en Bolivia. Washington ha delegado hace tiempo que Brasil y Argentina cumplan un papel estabilizador sudamericano pero la pregunta que surge si es para el respaldo del poder detrás del trono, es decir Repsol y otras empresas petroleras que quieren un sistema de regalías con beneficios totales, o para consolidar el sistema democrático que significa ayudar a que la oposición de izquierda sea oída.
Cuando se derrumbó Gonzalo Sánchez de Lozada con el mismo trasfondo que el actual, esos dos países jugaron un papel trascendente en afianzar la asunción de Carlos Mesa a la presidencia con el respaldo del socialista Evo Morales con quien el mismísimo Kirchner se fotografió como señal de respaldo para una solución concertada.
Delicada misión en Bolivia
La crisis es seguida personalmente por el Presidente por razones comprensibles, primero para que no se ponga en riesgo el abastecimiento de gas boliviano, clave para evitar una lío energético o peor aún no poder cumplir los suministros a Chile, un recorte que el año pasado generó un momento delicado en las relaciones entre los dos países y que precisamente ahora Kirchner quiere cerrar con su visita al vecino transandino.
Pero hay personas de su íntima confianza como el secretario general de la Presidencia, Carlos Zanini, que hablan seguido con Morales. También el dirigente piquetero, Luis D’Elía, un viejo amigo del líder del MAS, pero no hay datos que digan si ejercen alguna presión sobre las petroleras.
Sin meter en caja a Repsol, la política boliviana marcha hacia la balcanización y/o a la confrontación y que brote sangre como en el 2003 por la inevitable represión que en ese escenario aplicarán las FFAA. ¿Puede lograr tamaña hazaña la conjunción argentino-brasileña?
«La apuesta es la salida electoral anticipada, acaso junto a la Convención Constituyente», sostiene alguien informado en la minucia de tan delicada situación diplomática y para el futuro de la integración. Todo es probable, siempre que las petroleras en el camino no impongan lo suyo.
Volvamos a Shell. Estuvo por irse y su lugar lo ocuparía Pdvesa. Nunca quedó claro porque súbitamente y cuentan no por diferencias en plata, abandonó el proyecto de traspaso de refinería y estaciones de venta del combustible. Shell no explota petróleo y justifica el incremento de naftas y otros productos en el precio internacional en alza en el barril, un argumento que el Gobierno rechaza.
Aprobada la suba en vísperas del levantamiento de la cosecha, a Shell la siguió la norteamericana Esso y la uruguaya perteneciente a Ancap Sol Petróleo como si el boicot reclamado por Kirchner les lloviera.
¿Un desafío? Posible por que la oposición le envió mensajes críticos. Le dicen que pudo aplicar leyes en vigencia para impedirle el incremento y no esos gestos que ahuyentan a los inversores. Si Kirchner optó por la denuncia fuerte y la movilización callejera es porque se prepara para un escenario de confrontación con las privatizadas y advierte que es capaz de parecerse en esta caso más a Hugo Chávez que a Lula o Lagos.
En el gobierno midieron, siempre lo hacen, como cayó la embestida en la opinión pública y le dio resultados favorables. Más allá que la cuestión de la inflación es después del canje el tema de mayor envergadura en la agenda inmediata del Presidente, es imposible desligar de las necesidades que tiene de tener con quien confrontar.
Shell-Esso e inflación pueden ser cara de una misma moneda aunque la ciencia política no cuenta que a gritos o con sermones se puede frenar el alza de precios más allá de lo momentáneo. En Economía creen que si el PBI crece más allá del 7%, se degluten un índice de precios del 10% en el año.
Hay instrumentos para aplicar: el menos probable es «enfriar la economía» como reclama la ortodoxia. Basta mirar las últimas estadísticas para entender porque no ese camino.
Aunque el desempleo decrece, el conurbano bonaerense, por caso y donde pueden tirarse gobiernos, es la zona del país con la mayor tasa de desocupación -14,8%-, según datos del Instituto Nacional de Estadística Censos (Indec) del último trimestre de 2004. En el país la tasa fue de 12,1%, que se eleva a 16,2% si se considera desempleados a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar.
Y, además, están los ingresos desfasados nuevamente. De suyo esto determina un incremento en la brecha entre ricos y pobres: los primeros reciben 32,8 veces más que los otros un dato insolente.
Un plebiscito se busca
Kirchner no oculta que en octubre, cuando se renueve la mitad de la cámara baja y un tercio de la alta, quiere que su gestión sea plebiscitada. Al nacionalizar las legislativas pone su nombre sobre quienes sean finalmente los candidatos, paso osado ya que aunque él sea realmente el atractivo con la popularidad con que ahora está agraciado, ya se vio en Santiago del Estero donde el peronismo perdió hace dos semanas la gobernación y la Legislatura el nombre del pretendiente no es indiferente siempre.
Llegan momentos de definiciones por eso de los cronogramas, de los entendimientos en el universo diversificado que es el peronismo. Por lo pronto, ya se ha producido una brecha con el menemismo, cuyos legisladores así como lo que responden el puntano Adolfo Rodríguez Saá, han formado rancho aparte y ya le han hecho fracasar una votación en el Senado.
Aunque no simpatizando con esos dos ex presidentes, en diputados varios ponen rostros de interesantes para hacer valer su peso (o el de sus gobernadores) para las negociaciones políticas que se avecinan. La falta de cambios en el estilo y la acción política revive lo viejo con fuerza.
Evidentemente el premio mayor es la provincia de Buenos Aires, donde decae el poder de Eduardo Duhalde, se trata de independizar el gobernador Felipe Solá, a quien el presidente cuida pero que a la vez necesita del viejo caudillo para que el distrito sea contundente a la hora de sumar todos los votos del país. Se supone que finalmente el acuerdo primará, pero quien sabe si no van a esos comicios dos listas, una «amenaza» latente.
¿Hacia dónde irá la UCR?
Nacionalmente, Kirchner no tiene un partido opositor de fuste, no que pueda vencerlo sino morderle los talones. En grandes distritos que son lo que abultan números y poder, puede ser desafiado teóricamente, pero, por caso en la provincia de Buenos Aires, las opción de centro-derecha con una posible entente entre Ricardo López Murphy con el empresario Mauricio Macri, solo puede aspirar a ganar lejos del primero el senador por la minoría. Con todo, el
peronismo tiene problemas en la Capital Federal donde los posibles ganadores serían Elisa Carrió o el mencionado Macri. No tiene candidatos con popularidad y sólo Kirchner puede mejorar las cosas con su respaldo activo a un nombre que sea atractivo.
Tampoco son alentadores los datos que vienen de Córdoba porque deberá pegarse con el desgastado caudillo local, José Luis de la Sota abandonada la orientación de abrir el juego a otros sectores que allí tienen el intendente de Córdoba ciudad, Luis Juez, una opción pro kirchnerista. Y en Santa Fe la duda está si el socialismo que es fuerte, logra alianzas suficientes para rebanarle al peronismo el predominio en ese distrito.
En ese caso, puede ser importante donde se inclinen los radicales. En la UCR se abrió un debate en torno a la posibilidad de que el ex presidente, Raúl Alfonsín, pelee por la conducción partidaria. La novedad provocó que el conservador «La Nación» que tiene sus simpatías por una coalición de centro-derecha que mande López Murphy, se incriminó con un editorial reclamándole que vaya al pedestal, que no embrome.
Es un debate interesante en el fragmentado radicalismo y con pocos cuadros relevantes alentado por las victorias en Santiago del Estero y en Catamarca, elevando a siete las provincias con esa prosapia, aunque más de símbolos que de contenidos.
Mirado bien, la candidatura de Alfonsín es poner el carro delante del caballo. Previamente el centenario partido debería decidir si es partido de oposición o es parte aliada aunque diferenciada del curso de Kirchner,
Si se conviene que es un rumbo de centro-izquierda, el papel radical opositor-opositor sería de signo inverso. Eso abriría alianzas definidas.
Alfonsín quiere un rumbo social demócrata que acompañe con criticas a Kirchner. Este, chocho: no hay silla para dos trastes. *
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