La lucha será multilateral, pero la guerra continúa

Los cinco mandamientos de las Naciones Unidas contra el terror

«Es esencial un enfoque multilateral. No se puede combatir a partir de la visión parcial de un solo gobierno, por muy poderoso que sea», afirmó en alusión a Estados Unidos, aunque sin nombrarlo, el ex mandatario brasileño socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, presidente del Club de Madrid, convocante de la cumbre, al presentar la Agenda de Madrid.

Asistieron a las deliberaciones el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y ex jefes de estado y actuales mandatarios, además de unos 200 expertos en el tema. Entre ellos, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti.

Las medidas para combatir el terrorismo «deberán respetar plenamente los principios internacionales sobre los derechos humanos y el estado de derecho», expresó Cardoso.

Annan corroboró la necesidad de mantener «un equilibrio entre la acción efectiva contra el terrorismo y la protección de los derechos humanos», pero se apuró en aclarar que no se refería a Estados Unidos, pues a su juicio hay una «tendencia en todos los países a adoptar medidas que minan los derechos humanos».

Annan expresó su confianza en que los gobiernos de todo el mundo alcancen un consenso sobre la definición del terrorismo y se apruebe una nueva convención que «llene las lagunas» de los 12 tratados internacionales al respecto que existen en la actualidad.

La Agenda será presentada en la ONU, la Unión Europea y en la Comunidad de las Democracias que se reunirá en abril en Chile, mientras que en una próxima cumbre, que se celebrará el 11 de setiembre de 2006, se analizarán los progresos que se hayan realizado.

Los participantes propusieron la creación de la figura de un ponente especial que informe a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre «la compatibilidad de las medidas antiterroristas adoptadas con la legislación sobre derechos humanos».

La Agenda de Madrid aboga por la adopción de medidas efectivas para impedir que queden impunes tanto los actos de terrorismo como el abuso de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, y la incorporación de una legislación sobre derechos humanos en todos los programas de lucha contra el problema.

Países sospechosos, financiación y tráfico de drogas

Se considera también necesario el intercambio de inteligencia entre estados, para lo que propone una «reevaluación de las reglas sobre información clasificada que permita un intercambio rápido, la definición de las condiciones que permiten compartir información y el uso de las tecnologías más avanzadas para crear bases de datos».

Hace falta además, según los firmantes, «redoblar los esfuerzos para limitar la proliferación de armas de destrucción masiva, por lo que apelan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que comience investigaciones en el territorio de aquellos países que sean sospechosos de apoyar redes terroristas, ultimar el convenio internacional para la eliminación de los actos de terrorismo nuclear y fortalecer y desarrollar la convención sobre armas biológicas».

Igualmente necesario, dicen, es combatir las redes de financiación del terrorismo, para lo que hay que luchar contra el tráfico ilegal de drogas, cuyos ingresos -sostienen- son empleados para financiar esa actividad.

Se recomienda además la creación de un centro internacional de financiación contra el terrorismo, que fomente la investigación, la formación de los agentes de seguridad y actúe como una fuente de cooperación y asistencia mutua.

A los medios de comunicación se les recomienda «revisar su lenguaje a fin de asegurar que involuntariamente no se refuercen los objetivos de intimidación, miedo y odio propio de los terroristas».

Se hace un llamamiento a la adopción de políticas comerciales, de subvenciones y de inversión a largo plazo que contribuyan a integrar a grupos marginales y a fomentar su participación.

Asimismo, se invocan nuevos esfuerzos para reducir las desigualdades estructurales en las sociedades, eliminando la discriminación de determinados grupos e impulsando programas centrados en promover la educación de la mujer, el empleo y la representatividad de los excluidos.

En definitiva, el terrorismo «es hoy una amenaza global. Requiere por lo tanto, una respuesta global», afirman las conclusiones de la Cumbre.

Los terroristas ya respondieron

Pero los terroristas no dan marcha atrás. Mientras en Madrid se ponía la piedra fundamental para una nueva política multilateral, la organización del jordano Abu Musab al Zarqawi advirtió que «infieles y apóstatas» serán «vencidos», cualquiera sea el camino que adopten, porque Dios «nos ha prometido la victoria».

La declaración fue en respuesta a la conferencia sobre «terrorismo» convocada por el Club de Madrid.

«La Organización de Al Qaeda en la Mesopotamia (Irak) dice a infieles y apóstatas, los enemigos de Dios: cualquier cosa que hagan, serán vencidos. Dios nos ha prometido la victoria», señala el comunicado publicado en Internet.

«Tantas veces los infieles y los apóstatas se reúnen para aliarse contra el Islam y combatir la Jihad. No piensan en otra cosa que combatir a los musulmanes y maltratarlos», agrega el texto, «en respuesta a la conferencia de Madrid».

La guerra contra el terrorismo  de una forma u otra- continuará. Los terroristas ya lo anunciaron. Sin embargo como dijo el ex presidente socialista español Felipe González, la comunidad internacional llegó a un acuerdo: con los terroristas no hay nada que negociar. *

La nueva agenda

1. «Disuadir a los grupos descontentos de elegir el terrorismo como táctica para alcanzar sus objetivos»

2. «Dificultar a los terroristas el acceso a los medios para llevar a cabo sus atentados»

3. «Que los Estados desistan de prestar apoyo a los terroristas»

4. «Desarrollar la capacidad del Estado para prevenir el terrorismo»

5. «Defender los derechos humanos»

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