Presentó su renuncia el presidente Carlos Mesa ante una ola de protestas

Bolivia: "Amenazan con incendiarlo todo"

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, oficializó ayer su renuncia -anunciada anoche- mediante una carta que entregó al Parlamento, en la que afirma que «las fuertes presiones provenientes de la base» crearon «condiciones» que le impiden gobernar.

La renuncia deja en manos del Congreso boliviano la resolución de la crisis social que llevó a Bolivia «a un punto de confrontación», que pone en riesgo su «viabilidad como país», según analizó Mesa.

La decisión del Congreso sobre la dimisión, según analistas, puede destrabar las condiciones que Mesa aseguró generan marcos de ingobernabilidad, o encaminar al país hacia una crisis de imprevisibles consecuencias para su democracia.

Mesa tiene mínima representación en el Congreso y, más aún, mantuvo severas diferencias desde que asumió, el 17 de octubre de 2003.

Tras la presentación de la renuncia, una hora antes del mediodía, Bolivia quedó dividida entre quienes piden el rechazo de la dimisión y los que pugnan por su aceptación sólo si se convoca a elecciones anticipadas.

Tanto en La Paz como en varias ciudades del interior hubo manifestaciones de apoyo al presidente.

En El Alto, escenario de protestas contra el gobierno, grupos de apoyo a Mesa se enfrentaron a pedradas y golpes con quienes mantienen medidas de fuerza con bloqueo en caminos, pese a lo cual fuentes policiales aseguraron que la situación es «tranquila».

La Constitución boliviana no prevé un plazo para el pronunciamiento del Congreso sobre la dimisión del presidente, y formalmente no existe vacío de poder, ya que la renuncia no tiene carácter irrevocable y el gobierno continúa en funciones.

La decisión de Mesa sorprendió tanto al opositor Movimiento Al Socialismo (MAS), que había adelantado medidas con bloqueo de caminos a partir de hoy, como a dirigentes vecinales de El Alto, preparados para marchar mañana sobre La Paz.

El presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, deberá asumir la presidencia de Bolivia si es aceptada la renuncia de Mesa.

El analista político Alvaro García advirtió que de asumir Vaca Díez «los sectores movilizados radicalizarán sus medidas para obligarlo a renunciar y convocar a elecciones anticipadas».

Esa reacción fue anunciada por fuerzas sociales, entre ellas el MAS que conduce el líder cocalero Evo Morales, quien advirtió el domingo: «no aceptaremos jamás que Vaca Díez sea Presidente. Es una mafia».

En el orden sucesorio, de no asumir Vaca Díez -cuya figura motiva resistencia en sectores opositores-, puede hacerlo Eduardo Rodríguez, el presidente de la Corte Suprema, cuya sede está en Sucre, 700 kilómetros al sudeste de La Paz.

Rodríguez se limitó hoy a pedir a «todos los actores el respeto de las normas constitucionales» y pregonó una «convivencia pacífica».

El MAS, con la primera mayoría en el Congreso, no definió hasta su voto frente a la renuncia de Mesa, que según Morales es «un chantaje para obligar al pueblo a aceptar la política imperialista y a favor de las transnacionales».

La jefa del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Mirtha Quevedo, segunda mayoría, se pronunció por la aceptación de la renuncia de Mesa, en coincidencia con la Central Obrera Boliviana (COB) y la Confederación de Campesinos.

El diputado Oscar Sandoval, también del MNR, advirtió sin embargo que una «lectura inadecuada de la situación por parte de los movimientos sociales, que les haga creer que están al alcance del poder, podría provocar una ruptura de la democracia y derivar en que las Fuerzas Armadas crean que son la solución».

«Hoy es un día histórico para Bolivia, en el que debemos esperar que se mantenga la democracia», dijo el diario La Razón, principal periódico del país, en un editorial.

«Es un día histórico porque a partir de hoy es posible que el caciquismo y la dictadura de los sectores radicales, denunciado por el presidente Mesa, llegue a su fin», añadió.

La Confederación de Empresarios pidió que el Congreso rechace la renuncia.

«Hemos decidido pedirle al Congreso que no acepte la renuncia. Mesa tiene que seguir gobernando.

No es posible que dos personas, Evo Morales y Abel Mamani (dirigente de El Alto, ndr) hagan lo que quieren», dijo Roberto Mustafá, presidente de los empresarios.

Similar posición tomó Juan Del Granado, alcalde de La Paz, ganador de la elección municipal de diciembre.

«El Congreso debe desestimar la renuncia, porque estamos con la solidaridad de la gente. Ninguna renuncia ni elección anticipada van a resolver los problemas del país», dijo. *

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