Argentina no le pedirá ni un dólar al FMI en las nuevas negociaciones
«El gobierno no le va a pedir plata adicional al organismo, sino refinanciamiento de los vencimientos», dijo en Buenos Aires el secretario de Financiamiento, Guillermo Nielsen.
Argentina debe afrontar este año una pesada carga de compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), otras entidades y acreedores privados, por unos 13.000 millones de dólares.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, había declarado al diario La Nación que «no es fácil» cumplir con las metas de superávit fiscal, de casi cuatro puntos del Producto Internol Bruto (PIB) en 2005, para cancelar deuda pública.
Lavagna dijo que «esta es una reestructuración con una reducción y un alargamiento de las obligaciones muy importante», pero advirtió que «ninguna reestructuración es sustentable si no se crece».
Argentina creció a razón de 8,7% en 2003 y 8,8% en 2004, luego de haber atravesado la peor recesión de la historia entre 1998 y 2002.
Lavagna, artífice técnico del canje de la deuda en mora que concluyó con una aceptación de 76,07%, tiene previsto reunirse con organismos de crédito y autoridades del Tesoro de los Estados Unidos, dijo una fuente gubernamental argentina.
«El ministro llegó a Washington y esta noche (ayer) come con (Rodrigo) Rato», jefe del FMI, dijo a la AFP una fuente diplomática.
La entidad multilateral había puesto como condición que el país pusiera fin al ‘default’ declarado en 2001, el más grande de la historia, para reanudar conversaciones destinadas a reactivar el respaldo financiero. Autoridades del FMI han anticipado que reclamarán a Argentina aumentar las tarifas de los servicios públicos para compensar a las compañías europeas los desbalances creados por la devaluación de casi 70% en 2002.
La devaluación fue el resultado del colapso del régimen de tipo de cambio fijo y apertura sin freno de la economía que fue impuesta en los años 90 durante los dos mandatos de gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y la trunca presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001). «El Fondo puede pedir cualquier cosa, pero ha ido perdiendo fuerza», dijo Nielsen al diario Clarín.
Argentina incluyó en el proceso de canje 81.800 millones de dólares de títulos a valor nominal y, de hecho, a los 21.000 millones de intereses caídos, pero la dura quita en la deuda hizo que los bonistas entraran a regañadientes en la operación.
El resultado del canje representó para Argentina un ahorro de 67.000 millones de dólares de la deuda pública, cuyo volumen total bajó a 125.000 millones, sobre unos 191.900 millones acumulados a finales de 2004.
El FMI aún no se prenunció sobre el resultado de la operación, pero analistas de mercado no descartan que algunos miembros del directorio propongan que se reclame al país la inclusión en el canje de los que decidieron quedarse afuera.
El presidente Néstor Kirchner salió al paso de estas versiones con suma dureza, al advertir el sábado que el Gobierno se rehusará a reabrir la operatoria.
«Señor Rato: es hora de que ustedes (el FMI) también aporten a la salida argentina. Que tenga en claro que el canje no se abre más y que Argentina comienza una etapa de desendeudamiento», dijo el primer mandatario en un acto en la provincia Mendoza (oeste).
El cierre del canje el 25 de enero pasado potenció a los nuevos bonos, que se cotizaban a un 20% en promedio por encima del precio de los títulos viejos.
«Las expectativas de precios en el mercado secundario de los (nuevos) bonos en pesos se ven muy favorecidas ante escenarios con bajas tasas locales, y con estimaciones sólidas de apreciación de tipo de cambio real», dijo el domingo la consultora de mercado Maxinver en un reporte a la prensa. *
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