Italia teme una ola de antiamericanismo tras tiroteo contra reportera

Giuliana Sgrena acusa a militares de EEUU de ser "gatillo fácil"

Giuliana Sgrena, la periodista del Manifesto que poco antes del tiroteo había sido liberada de un secuestro que duró un mes, cuenta en un largo artículo publicado ayer domingo su «verdad».

«No he podido dejar de pensar en las palabras que me dijeron mis raptores antes de liberarme. Me decían que se habían comprometido a fondo a liberarme, pero que tuviera mucho cuidado porque los estadounidenses no querían que regresara viva», escribió.

«Cuando me las dijeron me parecieron palabras superficiales, ideológicas. Después, bajo la lluvia de balas de los soldados norteamericanos, no podía dejar de pensar que la advertencia se había convertido en una amarga verdad», añadió.

La versión de la periodista desató una verdadera polémica en Italia, cuyos diarios y editorialistas se interrogan sobre la validez de la alianza con Estados Unidos, cuyos soldados en Irak suelen disparar primero y después preguntar y no corresponden a un modelo de ejército democrático como se lo proponen.

«Todo el mundo sabe que los estadounidenses no aprueban que se negocie la liberación de los rehenes. ¿Por qué entonces debo excluir que fuera blanco del ataque que sufrimos?», declaró a la prensa la periodista desde la habitación del hospital militar romano del Celio donde se encuentra internada tras haber sido baleada en un hombro.

El incidente del viernes inflamó los sentimientos antiamericanos de la izquierda italiana y causó una enorme irritación entre el gobierno de centro derecha liderado por Silvio Berlusconi.

Para el diario La Stampa, el incidente «deteriora» las excelentes relaciones entre Estados Unidos e Italia.

El jefe de gobierno italiano anunció que comparecerá el miércoles ante el Senado para contar lo ocurrido y que el ministro de Relaciones Exteriores, Gianfranco Fini, lo hará el martes ante la Cámara de Diputados.

Berlusconi presiona también para que Estados Unidos de una explicación satisfactoria sobre el incidente.

El presidente George W. Bush y la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, prometieron que los hechos serán investigados a fondo e inicialmente aseguraron que el convoy se movilizaba a alta velocidad y que no había respetado un puesto de control de la carretera, lo que fue desmentido por la reportera.

Este domingo el secretario a la Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, llamó a su homólogo italiano, Antonio Martino, para lamentar lo ocurrido.

«Después de un hecho tan grave como la muerte del agente especial Nicola Calipari, baleado mientras protegía a la periodista, las tropas italianas deben ser retiradas de Irak», pidió Fausto Bertinotti, líder de Refundación Comunista. Italia desplegó un contingente de 3.000 hombres en Irak, oficialmente en «misión de paz», pese a que la mayoría del país se oponía a la intervención militar en Irak.

La cámara de Diputados deberá pronunciarse el próximo 14 de marzo sobre la financiación de la misión militar italiana y la oposición de izquierda anunció ya que se va a oponer.

Inclusive un miembro de la coalición gubernamental, el diputado Raffaele Costa, de Forza Italia, el partido de Berlusconi, pidió que se fije una fecha para el retiro de los militares italianos. *

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