Nuevos problemas para el pos-default

Kirchner afianza su liderazgo

Despunta un camino muy duro donde las decisiones políticas sobre cómo se distribuye esa pesada carga definirán los tiempos que llegan.

El canje tuvo una quita oficial pero discutida del 65%, notable poda si se la mide respecto a cualquier reestructuración anterior en el mundo, pero además se han reducido intereses y tiempos de amortización.

«Es un asesinato financiero», reaccionó el Financial Times, la hoja económica amarilla que fue una de las voces de los tenedores de bonos. Del enemigo, el consejo, se lee en el Martín Fierro. Si se cumple la promesa que en el futuro no se tomarán más dineros del exterior, es probable que la carga de la deuda sobre el PBI vaya cayendo hasta hacerse manejable.

«Desendeudarse» es la consigna pero vale la pena acostumbrarse a no aguardar decisiones «heroicas». El proceso del canje revela formas y contenidos de las nuevas relaciones de Argentina con el mundo financiero. Se pagará lo que se pueda, sobre todo al FMI donde la relación como se ha visto tiene tintes de forcejeo de mayor intensidad que en el pasado.

El propio crecimiento de este país reveló no solo que son perniciosas las recetas de los organismos financieros internacionales sino que se puede prescindir de los mismos.

Paso a paso se va imponiendo un nuevo relacionamiento entre los países sudamericanos con el FMI y el Banco Mundial, como lo evidencia acuerdos entre Argentina, Brasil y Venezuela, sobre marcos afines, dentro de las peculiaridades de cada uno.

Ahora bien, que el G7 y su voz, el Fondo, reconozcan que el default ya fue hay un trecho. Por caso: el casi 24% de papeles sin renegociar, unos 20 mil millones de dólares, van en gran parte camino a tribunales, al menos que se reabra un período especial y alguna ventaja para que los que se negaron al canje ahora acepten. La idea está rechazada por el Gobierno y entonces el FMI velará por esos intereses.

Tiene razón el Presidente cuando dejó en paños menores a los gurúes del mundo financiero que bregaron para que se mejorara la oferta porque si no se iba al fracaso con consecuencias temibles. Se ha ganado nuevos enemigos, sin duda, porque ya se conoce que del ridículo no se regresa, pero la filípica además se dirigió a un sector del liderazgo de la oposición, sobre todo contra Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, con los que la relación civilizada, ni que hablar de acuerdos, está quebrada.

El regreso al bipartidismo

Kirchner convocó a Raúl Alfonsín al acto magno donde se anunció el porcentaje del canje, que de todas maneras, debe ser ajustado y del final-final se sabrá el 18 de marzo. Fue un gesto por el apoyo a una ley clave en este complicado proceso. Pero, siempre hay un pero.

El ex presidente radical va camino a intentar controlar nuevamente la Unión Cívica Radical y aunque el convite acaso no tuvo en cuenta esta novedad, es real que el centenario partido y no solo por influencia de Alfonsín, fue quien más creyó en el camino pensado y no solo técnicamente, por el ministro de economía Roberto Lavagna. Otra deducción: la unidad entre ministro y Presidente se afianzó y los dos se necesitan.

La historia no hay que cambiarla. Carrió fue prudente cuando de canje se hablaba y más aún, muchas veces encomió a Lavagna, quien le genera una pizca de confianza, pedacito que no concede al Presidente.

De todas maneras, Alfonsín es el radical de los acuerdos lejanos con Eduardo Duhalde en tiempos que a Fernando de la Rúa se lo tragó la crisis y permitió al bonaerense sentarse en el sillón de Rivadavia. Es si se quiere, el afianzamiento del bipartidismo, porque guste o no la UCR, es el partido con mayor poder institucional sobre todo por el control de varias provincias, como su victoria (al frente de una coalición) en Santiago del Estero. Vale la pena introducirse en este comicio donde no ganó el candidato del gobierno nacional y que necesariamente debe contarse como un revés. No es malo que haya ocurrido así, porque daña las pretensiones hegemónicas y es un bofetón a la creencia que cualquier cacatúa que se toma una foto con Kirchner puede ganar una elección En este caso, el pretendiente peronista fue menemista hasta ayer nomás y los operadores del Presidente lo convencieron no tanto que su conversión era sincera sino que tenía respaldo que no verificaron las urnas.

El radical Ricardo Zamora tuvo la sensatez de ampliar sus espacios mediante una coalición donde se prendieron requechos de cierto progresismo y cierta derecha pero con el respaldo del poder económico que mamó de Carlos Juárez, el mandamás por casi medio siglo y cuya decadencia abrió el camino para su alejamiento físico, pero aún es temprano afirmar que se hundió el sistema semifeudal de aquel caudillo.

Vale la pena recordar que en Santiago del Estero como en Catamarca, donde hoy hay comicios locales, los viejos poderes de los clanes fueron desplazados por la reacción popular ante crímenes horrendos de muchachas donde estaban complicados los hijos del poder. Es casi una constante y no solo en esos lejanos espacios geográficos que la ausencia de un partido o Frente con ideas claras y prestigio pueda conducir los reclamos. Le pasó a la fragmentada izquierda a finales del 2001 y todo el 2002, porque pensó en la toma del poder, no en avanzar como espacio de masas que influya en la política nacional.

Falta de opción se reemplaza con el mal menor

En Santiago del Estero esa ausencia fue notoria. Cinco opciones de izquierda o progresistas con cuadros que orientaron las multitudinarias manifestaciones que hicieron caer al clan de los Juárez (marido y esposa), no llegaron al 5% de los sufragios. ¿Entonces Entonces ante falta de alternativa las personas corrientes buscaron desprenderse de la herencia peronista por el camino de un radical.

¿Hay que pensar en el pos-default? Al menos así lo planifica Kirchner. Basta recordar lo que dijo al inaugurar las sesiones ordinarias del Parlamento Nacional sobre las empresas públicas donde no descartó rescisiones de contratos, claro, como manera de colocarse en la posición más dura para negociar la nueva relación de las empresas que controlan los servicios públicos.

Lo ocurrido con el canje puede repetirse en esta muy dura negociación, donde la aprobación de un nuevo marco jurídico, podrá marcar sus límites. En rigor no todas las privatizadas tienen el mismo panorama. Las telefónicas no necesitan actualizar tarifas que son elevadas y ganan fortunas con los celulares. Con la que controla el agua, capitales galos y españoles, no hay que descartar un acuerdo igual que con el transporte ferroviario. La situación más compleja es la energética, sobre todo en su transporte y si habrá impacto sobre el consumo popular en este y los otros casos está el quid de la cuestión.

Todos requieren de inversiones y es cierto que si hay rentabilidad no importa si los poderosos terminan por aceptar que lo del default fue. La cosa es que las empresas ponen el carro delante del caballo, porque quieren mayores tarifas para financiar la ampliación y mejora de los servicios.

Con el FMI la relación se reiniciará de hecho con el encuentro de hoy entre Lavagna y Rodrigo Rato y ya se dejo entender que el fin de la cesación de pagos está vinculado con la suerte de los que quedaron afuera del canje. «Que vayan a los tribunales y se pierdan en sus laberintos», dicen aquí. Para recuperar prestigio perdido, el FMI necesita poner en caja a la Argentina en el tema de los servicios públicos. Aunque suene pomposo, lo ocurrido en materia de deuda, es novedoso, es un precedente que algunos países quisieran repetir aunque no siempre segundas partes fueron buenas.

FMI no quiere que cunda el caso argentino

Ni siempre se dan las condiciones econÃ

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