Nueve objeciones a la boda real
Los detalles de dichas objeciones fueron enviados a la oficina del Registro Civil de Inglaterra y Gales, donde se decidirá si esa unión real tienen validez o no.
Según informaron ayer las autoridades del país, no se puede expedir ningún certificado de matrimonio entre Carlos y Camilla «hasta que no se hayan aclarado las objeciones».
En ese sentido y consultado ayer por ANSA, Patrick Harrison, secretario privado de Carlos, despejó las dudas por la boda real y aclaró que «se realizará de acuerdo a lo previsto». «No habrá ningún problema en su celebración, se realizará como tenemos planeado», declaró el portavoz del heredero del trono británico.
Al pedirle a Harrison la opinión de la Casa Real sobre las objeciones a la boda, comentó que esos cuestionamientos «tienen que ser legales para que tengan validez».
«No vamos a entrar en detalles sobre esto, porque para eso está la Justicia civil y las autoridades locales», dijo el vocero y aclaró que el certificado de matrimonio entre los contrayentes (Carlos y Camilla) «no podrá ser emitido hasta que todas las objeciones sean solucionadas». Sin embargo, aquellos opuestos a la boda podrían buscar que su queja sea revisada por el Tribunal de Apelación si es que el equivalente al Registro Civil no encuentra las objeciones válidas.
Esas objeciones, conocidas formalmente como advertencias, fueron presentadas en las oficinas locales del registro en Chippenham y Cirencester (centro de Inglaterra), donde la pareja tiene sus respectivas residencias.
En tanto, ayer trascendió que Carlos, de gira oficial por Australia, prohibió el uso de cámaras portátiles, teléfonos celulares y hasta presentes, durante su boda con Camilla, programada para el próximo 8 de abril en Windsor, al oeste de Londres. Según escribió ayer el periódico Daily Mirror, el hijo de Isabel II tomó la decisión de prohibir las cámaras y telefonía celular, porque teme que reporteros de tabloides británicos logren tomar fotografías irónicas o con fines «malévolos» del casamiento. Los funcionarios de Clarence House, residencia londinense de Carlos y sus dos hijos, temen que alguna cámara «infiltrada» logre tomar imágenes como la que publicó en el pasado el diario The Sun, que mostró al príncipe Harry con un disfraz nazi en una fiesta de amigos. *
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