Francia vota la Constitución de la UE

Euroescépticos se hacen fuertes

Los partidarios del SI han perdido terreno en Francia últimamente, mientras que el NO suma adeptos sin cesar. Según los últimos sondeos, entre un 58% y un 63% de los ciudadanos votaría a favor de la Constitución de la Unión Europea (UE), pero existe temor por el euroescepticismo reinante.

La situación es tan complicada que incluso el presidente de España realizó una apología de la Carta Magna en el Parlamento galo.

Hace pocos días entre aplausos, vítores y algún que otro abucheo, el jefe del gobierno socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, garantizó que no acudía a la Asamblea Nacional francesa como miembro de un partido político sino «representando a su país y como parte de la casa europea».

Rodríguez Zapatero aseguró que la UE es un modelo de cohesión y progreso social, fuerza económica y fraternidad política único en el mundo, en un discurso en la Asamblea de diputados franceses, donde los euroescépticos ganan fuerza. «Tengo 44 años, pertenezco a una generación de españoles cuya lengua materna es la democracia. Voté por primera vez en 1978 para adoptar la Constitución española y por última hace 10 días, para dar el sí a la Constitución europea», recordó.

«¿Existe alguna otra región o algún otro continente en el mundo donde haya mayor grado de bienestar social que en la UE? De todos los modelos que el hombre ha construido hasta ahora, es el que tiene más libertad e igualdad», afirmó Zapatero.

Sin embargo para muchos franceses, la consulta popular será el momento de mostrar el descontento con la gestión del gobierno de Chirac en cuestiones domésticas como son el desempleo e impopulares medidas recientes relativas a la jornada laboral, salud, educación o pensiones.

El descontento ciudadano ha crecido mientras la tasa de popularidad de los dirigentes políticos cae en picada, según los sondeos.

El primer ministro Jean Pierre Raffarin se apresuró a recordar a los ciudadanos que el referéndum del 29 de mayo no está relacionado con las elecciones presidenciales de 2007 ni tampoco con la polémica adhesión de Turquía a la UE.

Pero en la calle, los ciudadanos temen que dar el ‘sí’ a la Carta Magna europea implique el visto bueno a la entrada de Ankara en la UE, una cuestión sobre la que el pueblo francés, dividido también, decidirá en su momento por referéndum, recordó el gobierno. La UE fijó el 3 de octubre del 2005 para el inicio de las negociaciones de adhesión de Turquía, que durarán como mínimo 10 años.

En Francia, el ‘no’ cuenta con el apoyo de la extrema derecha, que teme una pérdida de la independencia de Francia y la entrada de Turquía en la UE, y de la extrema izquierda, temerosa de una Europa demasiado liberal.

La Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha moderada), de Chirac y la Unión por la Democracia Francesa (UDF, centro-derecha), al igual que los ecologistas, parecen convencidos del ‘sí’ al tratado constitucional europeo, firmado en Roma el 29 de octubre del 2004.

Una parte de los socialistas se opone también a este proyecto, pese a que una votación interna acordó hace algunos meses que el partido votaría ‘sí’ sin fisuras.

Se oponen decididamente el Frente Nacional (extrema derecha), el Partido Comunista e incluso el primer sindicato francés, la CGT.

La Constitución europea, para entrar en vigor, deberá en teoría ser ratificada por los 25 Estados miembros de la UE. Además de España, que ahora lo aprobará en el Parlamento, ya ha sido ratificada por Lituania, Hungría y Eslovenia, en procesos sendos parlamentarios. *

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