Tiros deliberados
«Giuliana tenía informaciones y los militares norteamericanos no querían que saliera viva», dijo Pier Scolari, mencionando que se trata de una «emboscada» norteamericana, en declaraciones hechas a la salida del hospital Celio de Roma, donde está ingresada la periodista.
Además de herir a Giuliana, los disparos norteamericanos mataron al jefe de la misión para su liberación, Nicola Calipari, de 51 años, mientras éste protegía con su cuerpo a la periodista, e hirieron a otros dos agentes de los servicios secretos.
Enviada especial del diario de izquierda Il Manifesto, Sgrena, de 56 años, trabajaba en un reportaje sobres los fugitivos de Faluya refugiados en una mezquita de Bagdad tras los bombardeos norteamericanos sobre el bastión sunita cuando fue secuestrada el pasado 4 de febrero.
Visiblemente cansada y con el brazo en cabestrillo, Giuliana bajó este sábado la escalerilla del Falcon 900 del gobierno italiano apoyándose en dos personas, antes de subir a una ambulancia militar que la trasladó al hospital.
Una «lluvia de fuego» cayó sobre el coche «en el momento en que estaba hablando con Nicola Calipari», dijo la periodista.
«No íbamos muy rápido dadas las circunstancias (…) El fuego continuaba. El conductor no conseguía ni siquiera explicar que éramos italianos», agregó.
Sgrena hizo estas declaraciones por teléfono a la cadena de televisión RaiNews24 desde el hospital militar Celio, donde ingresó tras su llegada a Roma.
«Nicola Calipari murió en el acto al ser alcanzado (por un disparo) en la cabeza», declaró Pier Scolaró, quien precisó que el domingo pasado advirtieron a Giuliana de que iba a ser liberada pronto. *
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