Intentó convencer a los euroescépticos que ganan fuerza en el Parlamento francés

Zapatero defiende en Francia una Europa fuerte, solidaria y justa

Entre aplausos, vítores y algún que otro abucheo, el jefe del gobierno socialista español garantizó que no acudió a la Asamblea Nacional francesa como miembro de un partido político sino «representando a su país y como parte de la casa europea».

Declarándose un «europeísta convencido», Zapatero evitó hacer campaña a favor del ‘sí’ a la Carta Magna europea, cuestión de gran actualidad en Francia. El dirigente se limitó a hablar del caso español y de las razones que llevaron a los ciudadanos a ratificar la Constitución europea el pasado 20 de febrero en un referéndum.

«Tengo 44 años, pertenezco a una generación de españoles cuya lengua materna es la democracia. Voté por primera vez en 1978 para adoptar la Constitución española y por última hace 10 días, para dar el sí a la Constitución europea», recordó. En un discurso en español de algo más de 20 minutos después de una breve introducción en francés, Zapatero reiteró que la identidad propia es «compatible» con un proyecto común y subrayó que la grandeza de Europa radica precisamente «en estar unida en la diversidad».

«Europa no es el problema. En mi opinión, no es Europa o Francia sino Europa y Francia», aseguró, entre los aplausos de una parte de la Asamblea y las risas de los detractores del proyecto europeo.

«Veo que esta Asamblea es tan animada como el Congreso de diputados español», bromeó Zapatero, sin perder la sonrisa.

Según los últimos sondeos, un 58% de franceses votaría a favor de la Constitución en este momento, frente a un 63% que lo hubiera hecho hace un mes. El partido del presidente francés Jacques Chirac, la Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha), apuesta por el ‘sí’, mientras que los socialistas están divididos frente a la Constitución europea, que será sometida a referéndum antes del verano (boreal).

«¿Existe alguna otra región o algún otro continente en el mundo donde haya mayor grado de bienestar social que en la UE? De todos los modelos que el hombre ha construido hasta ahora, es el que tiene más libertad y igualdad», afirmó Zapatero.

En su discurso, el dirigente insistió también en la historia compartida por Francia y España, «compleja y a veces conflictiva, pero nunca marcada por la indiferencia», y se comprometió a seguir forjando una «fraternidad» entre los dos pueblos.

Zapatero recordó que en el pasado, por motivos políticos y económicos, Francia fue una tierra de esperanza y cobijo para los emigrantes españoles. Además lamentó que «espíritus libres tuvieran que atravesar los Pirineos para huir de la intolerancia», rindiendo un homenaje al poeta Antonio Machado y a todos los republicanos españoles «que encontraron en Francia una patria de refugio frente al fascismo». Tanto el presidente del gobierno español como el primer ministro Jean Pierre Raffarin, que pronunció unas palabras de bienvenida, se congratularon por la cooperación bilateral en el ámbito de la lucha antiterrorista y por sus puntos de vista comunes a la hora de enfrentarse a los problemas internacionales.

Según Zapatero, «Europa debe ser una voz fuerte y solidaria en el mundo» y tiene una responsabilidad en las regiones del planeta que viven «lejos de la democracia y el bienestar».

El presidente insistió en que la España de hoy es plural, tolerante, defensora de los derechos de las minorías y está movilizada por la paz. Subrayó que una de las prioridades de su gobierno fue «volver al corazón de Europa con los países como Francia y Alemania y dar un impulso al proceso de construcción europea».

«Los Pirineos ya no son una barrera, son un punto de unión», se felicitó Raffarin, que ofreció acto seguido una recepción en honor de Zapatero en su residencia oficial en París. *

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