El presidente argentino abrió las sesiones del Parlamento y dijo que finalizó el default

Néstor Kirchner con aire de triunfo

Más temprano que de costumbre comenzó Kirchner su largo discurso (hora y media pasadas) porque debía ir rapidito a Montevideo, a la asunción de su amigo Tabaré Vázquez y para atender una agenda de encuentros, donde se destaca el que mantendrá con «Lula» y Hugo Chávez, y otros que se supone podría reunir a todos los países de la incipiente Unión Sudamericana, que en su intervención el presidente destacó en las escasas alusiones a la política externa, signada -precisó- por el multilateralismo.

Acaso lo más destacado de lo que dijo se refirió a la Argentina post default, donde la prioridad -según lo oído- serán las renegociaciones de las contratos de concesión de los servicios públicos, anuncio enfatizado con mucha dureza, con anticipos de no aceptación de decisiones que lleguen desde tribunales extranjeros o de los que controla el Banco Mundial, donde están radicadas denuncias multimillonarias contra la Argentina, por parte de varias concesionarias.

La impresión que dejó el presidente es que no está dispuesto a aceptar incrementos de tarifas, al menos que no lleguen a usuarios populares y sin inversiones fuertes y calidad insospechada que no es lo que ocurre actualmente. Dichos todos, anticipando un fuerte y nuevo forcejeo no solamente con las empresas sino también con el FMI que, se sabe desde hace rato, es la voz del G7 en éste y otros temas económicos.

Y prometió a los usuarios defender sus derechos «con uñas y dientes» en la renegociación de los contratos de empresas proveedoras de servicios públicos que está por iniciarse. «No nos va a temblar el pulso para tomar las decisiones que tengamos que tomar» en esas negociaciones, aseguró, aunque piensa que a las empresas no se les harán «exigencias exorbitantes» que superen la realidad económica del país.

En esta línea, afirmó que las renegociaciones se realizarán «en el país, conforme a sus normas» sin la participación de tribunales internacionales «que por amañadas interpretaciones» se les atribuyan «supuestas competencias». Kirchner había antes definido al canje de la deuda que cerró formalmente el viernes pasado como «el punto nodal de la cuestión argentina». Y confirmó que el jueves se darán cifras exactas por operaciones de última hora. «Hemos culminado el proceso y la mayoría de los bonistas han presentado al canje sus bonos. El país ha dejado atrás el default», dijo con voz alta. «Por primera vez en la historia», siguió, «la operación ha culminado con una drástica reducción de la deuda del país» y aseguró que en futuro no habrá más pedidos de préstamos, que la política es desendeudarse, pagando, claro.

También apuntó a los desafíos que entran como actores principales en la escena posdefault: la normalización financiera y la renegociación de los contratos con las privatizadas. Primero pidió hoy a los sectores productivos que no actúen con «facilismo» sino con «responsabilidad» para la expansión de la economía del país.

«No debemos crear riqueza a partir de la nada, sino a partir de la producción. Cada sector debe actuar con responsabilidad para la expansión de la producción y en nuestra política económica debe ser necesario un tipo de cambio realista», expresó.

También se ocupó de marcar logros de su gestión, en especial en relación al empleo. Remarcó que en la Argentina se crearon «más de dos millones y medio de puestos de trabajo» y que «el 60 por ciento (de esa cifra) corresponde al sector privado de la economía». «Esto significa que la tasa de desempleo se redujo del 25% al 12 %» porcentaje que no todo el mundo acepta como real, aunque es claro que hay menos desempleo y marginalidad que en los años recientes.

Fue aplaudido cuando oficializó que la Argentina se autoinculpara ante la Comisión Interamericana de Justicia, por que el caso de la voladura de la AMIA sigue impune, asunto que al ser tratado en el Parlamento, avisa medidas nuevas contra aquellos funcionarios que debieron actuar desde esa tragedia y que complica al menemismo y a jueces.

No podía faltar la tragedia de la disco porteña que sacudió al país con sus 193 muertos y una Justicia lenta.

Tampoco el actual caso de contrabando de cocaína a España que se llevó por delante a toda la Fuerza Aérea, la disolución de vínculos con la companía SW que transportó la carga, la responsabilidad de algunos brigadieres, todo dicho con la promesa que no se permitirá que se instale el narcotráfico en el país y que habrá justicia.

El bloque del ARI, el partido de la ex diputada Elisa Carrió boicoteó la sesión, que, a su vez, abandaron los menemistas y a sus actuales aliados, el sector que conduce el ex presidente del default, Adolfo Rodriguez Saá.

Kirchner puso énfasis en la educación prometiendo que en pocos años se destinará el 6% del PBI al sector. Y se verá. *

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