ANALISIS INTERNACIONAL

Los ojos del mundo convergen hoy sobre Uruguay

HOY COMIENZA un tiempo nuevo. La asunción de Tabaré Vázquez concentra sobre nuestro país las miradas desde el mundo entero, particularmente de nuestros hermanos de la Patria Grande latinoamericana. Significa un viraje en nuestra historia porque cierra un ciclo de predominio de los partidos tradicionales y coloca por primera vez a la izquierda en el gobierno. A ello ha venido a sumarse otra feliz circunstancia: el Oscar para Jorge Drexler, un auténtico triunfo de la cultura uruguaya.

Las relaciones con Cuba

Estarán con nosotros la casi totalidad de los mandatarios de América del Sur junto a centenares de delegaciones de todos los continentes. Montevideo habrá de ser en estos días un punto de encuentro internacional, brindará la oportunidad de intercambios múltiples y de acuerdos fructuosos. Varios de ellos, por ejemplo en materia energética y productiva, beneficiarán directamente a nuestro país y pondrán su sello en el inicio del nuevo gobierno. Se destaca la reanudación de las relaciones con Cuba, que seguirá al decreto sobre el Plan de Emergencia Social.

Es un acto trascendente por su carácter intrínseco y dotado de un elevado simbolismo. Esas relaciones nunca debieron ser interrumpidas. La decisión adoptada en 2002 por el gobierno saliente contrarió el sentimiento mayoritario de la población y una larga historia de solidaridad con Cuba que es un timbre de honor para nuestro pueblo. Esa relación fraterna se anudó desde el inicio de la revolución triunfante el 1º de enero de 1959 (e incluso antes, ya que figuras emblemáticas de las fuerzas revolucionarias cubanas mantenían relaciones fraternas con la izquierda uruguaya) y se mantuvo a lo largo de más de cuatro décadas, incluso en los momentos más difíciles. Así ocurrió en la invasión de Playa Girón (y pocos meses después tuvimos ocasión de expresar nuestro afecto al Ché en ocasión de la conferencia del CIES en agosto 1961) o en la crisis de los misiles de agosto 1962, en que el mundo estuvo al borde de la guerra nuclear. Ahora esas relaciones de hermandad podrán desenvolverse sin trabas. Tenemos presente que en el VII Encuentro internacional de economistas sobre globalización realizado en La Habana, Fidel Castro dijo que la perspectiva de Cuba era convertirse en el país más culto del mundo.

La presencia de las delegaciones fraternas del continente permitirá valorar los cambios sobrevenidos en América Latina en el último período.

La nueva América Latina

Estarán presentes en Montevideo los gobernantes de los países de América Latina cuyos pueblos han conquistado la democracia (e incluso practican formas más avanzadas de democracia participativa, con amplio caudal ciudadano), sustituyendo las dictaduras y regímenes represivos instalados en el continente bajo la impronta del imperio del norte.

Antes de Playa Girón, habían degollado en 1954 la democracia guatemalteca de Arévalo y el coronel Arbenz. Dieron diez años después el golpe en Brasil (el golpe de Lincoln Gordon) anunciado por el presidente Johnson antes de que se hubiera consumado, y al año siguiente los marines invadieron la Dominicana. En 1973 fue el golpe de Nixon y Kissinger, la Braden Copper y la ITT contra Allende. Para desbaratar la revolución sandinista, armaron a la «contra» nicaragüense en 1982, trabajo sucio encomendado al mismo John Negroponte que hoy dirige todos los organismos de espionaje y represión de EEUU en su país y en el mundo. Después vinieron los desembarcos en la isla de Granada (1983) y en Panamá (1989).

Los pueblos del continente han encontrado las formas de revertir estas situaciones y de abrir paso a regímenes de honda raigambre democrática. Esto es lo que expresará estos días entre nosotros la presencia de Lula y de Chávez, de Kirchner y de los gobernantes panameños, de dirigentes de los movimientos populares bolivianos como Evo Morales, en nómina simplemente indicativa. En esos países están pariendo nuevas formas de democracia, basadas en atender prioritariamente a los sectores más necesitados y en dar amplia participación al pueblo; en resistir las presiones imperiales y de los organismos financieros internacionales como lo está haciendo Argentina; en anudar formas más estrechas de unión entre nuestros países (desde un Mercosur vigorizado a la Confederación Sudamericana de Naciones o al ALBA); y en hacer gravitar a América Latina en su conjunto en las decisiones internacionales y en la defensa de la paz mundial.

El aporte uruguayo

Son los representantes de esta nueva América Latina, de democracia más extendida y arraigada, quienes se reúnen aquí en ocasión del cambio de mando. A este proceso democratizador brindará Uruguay su aporte a partir de la gestión que hoy inicia el nuevo gobierno con el apoyo activo del pueblo. *

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