Policía brasileña esclareció el crimen de la misionera estadounidense
«La policía considera realmente resuelto el caso», declaró ayer miércoles a la AFP el comisario Valdir Freire, director de la división de investigaciones y operaciones especiales de la Policía Civil del estado de Pará (norte).
En la madrugada de ayer miércoles terminó el careo entre los tres detenidos y hoy jueves se realizará la reconstrucción del crimen.
El martes, la policía halló el revólver utilizado para asesinar a Stang en la propiedad de Vitalmiro Bastos de Moura, alias ‘Bida’, el latifundista que surgió del careo como el que encomendó el asesinato, confirmaron las autoridades a la AFP.
El comisario Freire precisó a la AFP que el arma, un revólver calibre 38, estaba escondido en el tronco de un árbol en la propiedad de Bida, en Anapu, localidad ubicada a 700 km al sur de Belem, capital de Pará.
El escondite del revólver fue revelado por uno de los dos sicarios, Rayfran das Neves Sales, de 28 años, capturado la noche del domingo. Rayfran confesó haber disparado contra la misionera.
El segundo presunto asesino, Clodoaldo Carlos Batista, alias «Eduardo» de 30 años, fue detenido el lunes y también dio información para hallar el arma.
Amair Feijoli da Cunha, apodado «Tato», acusado de haber servido como intermediario, fue el primero en entregarse a la policía el sábado.
La justicia de Pará anunció el martes que cuenta con pruebas suficientes para acusar al latifundista prófugo desde el día del crimen, Vitalmiro Bastos de Moura, como autor intelectual del crimen.
De acuerdo con los detenidos, 50.000 reales (unos 19.000 dólares) les habían sido prometidos a cambio del asesinato de la monja. Además confirmaron que no alcanzaron a recibir el pago, ya que fueron detenidos.
La policía busca ahora saber si otros latifundistas de la región de Anapu son cómplices y si hicieron un fondo común para pagar a los asesinos, dijo el comisario Freire.
La misionera Dorothy Stang creó un «Proyecto de Desarrollo Sustentable» para 420 familias de campesinos sin tierra en un área de 120.000 hectáreas, lo que le habría ganado la hostilidad de los propietarios ilegales de terrenos y madereros, incluido el hacendado Bida.
El proyecto permitía a esas familias cultivar parcelas de tierra y dedicarse a proyectos de preservación ecológica de la selva amazónica, en especial a la plantación de árboles amenazados de extinción. Pero esas tierras, recuperadas por el Instituto para la Reforma Agraria (Incra) son reivindicadas por los latifundistas.
La religiosa estadounidense, naturalizada brasileña, fue amenazada de muerte varias veces y comunicó este hecho a las autoridades del Estado de Pará pocas semanas antes de su asesinato.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva prometió castigo ejemplar para los criminales, tras la muerte de Dorothy Stang. El martes, repitió que hará respetar la ley en los estados amazónicos brasileños, particularmente en Pará.
«Vamos a terminar con esta historia de empresarios que compran millares de hectáreas en las regiones más alejadas de nuestro país, y pagan sicarios para matar a quienes están organizados, como son los campesinos», dijo el presidente en una visita al Estado de Mato Grosso (centro). *
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