La victoria socialista en las elecciones de Portugal
«GIRO A LA izquierda» y «victoria histórica» son los conceptos que definen las elecciones legislativas anticipadas del domingo 20 en Portugal, en la cual los socialistas obtuvieron la mayoría absoluta de escaños en el Parlamento, crecieron los comunistas y sus aliados los verdes, lo mismo que el Bloque de Izquierda (BE), mientras se desplomó el gobernante Partido Social Demócrata (PSD), de derecha, del primer ministro Pedro Santana Lopes, y sus aliados del PP. El líder socialista José Sócrates será el nuevo primer ministro.
Mayoría absoluta
El Partido Socialista, en la oposición, con 45,03% de los votos obtuvo 120 de las 230 bancas en juego, una mayoría absoluta que no había conseguido nunca en el Parlamento, y asume la responsabilidad del nuevo gobierno. Tres años después de su derrota en las elecciones legislativas de 2002 tras la dimisión del primer ministro socialista Antonio Guterres, el PS retoma el control del gobierno.
El Partido Comunista (PCP) conformando la CDU con sus aliados, los verdes, vuelve a ser la tercera fuerza del país con 7,57% de los votos y sube a 14 diputados. El Bloque de Izquierda (BE) caracterizado como izquierda radical intelectual, registra el mayor incremento: con 6,38% de los votos, pasa de 3 a 8 diputados en la Asamblea legislativa saliente. De esta manera la izquierda en su conjunto (aunque cada una de las tres fuerzas actuó separadamente, sin unión entre ellas) logró el 62% de las bancas parlamentarias.
Del otro lado, el gobernante Partido Social Demócrata (PDS), de derecha, obtuvo el peor resultado desde 1983, con sólo 28,7% de los votos y 73 diputados. Se estima que los electores sancionaron con severidad la política el primer ministro Pedro Santana Lopes, a quien vimos por TV asumiendo la plena responsabilidad por la derrota.
El aliado gubernamental del Partido Social Demócratas, el Partido Popular (CDS/PP, derecha) también sufrió un retroceso, bajando al 7,27% de votos y de 14 a 12 escaños. Es señalado como el otro gran perdedor, y su dirigente Paulo Portas anunció su dimisión. El país tuvo tres gobiernos en tres años. La abstención fue del 35%, mientras que en las legislativas de 2002 había alcanzado 38,5%. El electorado fue convocado a las urnas con un año de anticipación porque el presidente socialista Jorge Sampaio disolvió el Parlamento en noviembre pasado al estimar que el gobierno, tras cuatro meses de gestión, sufría una «grave crisis de credibilidad». Ello deriva ante todo del agravamiento de la situación económica El nuevo gobierno deberá afrontar la peor crisis que haya atravesado Portugal.
La crisis económica
Uno de sus rasgos más significativos es el auge de la desocupación, que subió a 7,1%, su nivel más alto en los últimos seis años. En tres años se perdieron 150 mil empleos. El crecimiento de la economía fue apenas del 1% en 2004, y el país corre el riesgo de quedar desfasado de las naciones europeas más ricas. Se afirma que Portugal perdió pie en el proceso de convergencia con la Unión Europea. Su producto Interior Bruto (PIB) que en 1997 había ascendido al 73,4% del promedio de la Unión Europea de los Quince, cayó el año pasado al 68,8% de la media, y el país se vio sobrepasado por Irlanda y por Grecia. No obstante, en ocasión de su entrada en la Comunidad Europea, en 1986, Portugal se había aproximado considerablemente al nivel europeo, gracias a la ayuda de los fondos de cohesión y de los fondos estructurales. La situación se deterioró en la década siguiente.
En 2002, el primer ministro conservador José Manuel Durâo Barroso (actual presidente de la Comisión Europea) puso en práctica una drástica política de austeridad, que incluyó la congelación salarial. Ese año Portugal entró en recesión. En el país reina una doble disparidad: con respecto a Europa, y de las diversas regiones entre ellas, con riesgo de fragmentación de la sociedad y del país. En su discurso de celebración, en la noche del domingo, José Sócrates anunció que pondrá en marcha el nuevo modelo económico prometido en la campaña electoral, con un gran impulso en la educación y en la tecnología, para «devolver la confianza en el país» y mejorar su competitividad en una Unión Europea extendida a 25 participantes.
Los pulsos en hora
El mismo día de la elección portuguesa, el 76,49% de los españoles dijo Sí a la Constitución Europea (aunque la abstención superó el 57%, lo que constituye un gran problema en la Europa comunitaria). Recuérdese que la Unión Europea brindó una gran ayuda a España desde su adhesión en 1986, al igual que Portugal.
En el mensaje de congratulación a su correligionario peninsular, Rodríguez Zapatero manifestó: «Después de un largo período, los relojes de España y Portugal marcan la misma hora». *
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