Escrito por: IRAN, AFP

El sismo de 6,4 grados en la escala abierta de Richter, que tuvo lugar ayer martes por la mañana a unos 70 km de Kerman, causó además unos 900 heridos, declaró a la televisión estatal el gobernador de la provincia, Mohamad Alà Karimi.
No obstante, afirmó que previsiblemente el número de vÃctimas aumentará.
Según el portavoz de la gobernación, Alà Komsari, las búsquedas finalizaron en la mayorÃa de los 40 pueblos afectados, pero proseguÃan por la noche en dos localidades aisladas de esa zona montañosa, a las que los servicios de rescate finalmente lograron acceder.
Además, es posible que aún no se hayan contabilizado todos los cadáveres.
“Nos tememos que el balance pase a más de 500 muertos y entre 4.000 y 5.000 heridos cuando tengamos acceso a los pueblos”, dijo el responsable de los hospitales provinciales, Iraj Sharifi.
Doscientas o incluso trescientas personas podrÃan haber perecido sólo en el pueblo de Dahuyeh, que tenÃa más de 820 habitantes, declaró una fuente cercana a los servicios de socorro.
El sismo ocurrió a las 02H25 GMT (05H55 locales), según el Instituto Geológico Norteamericano de Washington, que localizó su epicentro a 60 km al noroeste de Kerman y a unos 200 km de Bam, la ciudad devastada por el terrible sismo que dejó 30.000 muertos en diciembre de 2003.
El terremoto sembró de nuevo la desolación, familiar para los iranÃes, cuyo paÃs se encuentra en la confluencia de varias fallas y está sometido a una fuerte actividad sÃsmica.
Dahuyeh quedó reducido a un amasijo de escrombros, de los que socorristas, militares y voluntarios trataban de sacar los cadáveres, ante los lugareños desesperados y conmocionados.
Según la Media Luna Roja, la mitad de los 40 pueblos afectados, en los que vivÃan en total alrededor de 30.000 personas, fueron destruidos por completo.
Los hospitales de la región se saturaron rápidamente, mientras la llegada de la ayuda se veÃa dificultada por los cortes de carreteras y teléfono y la lluvia complicaba un poco más la situación.
La Media Luna Roja pidió mantas, aparatos de calefacción y ropa de abrigo para protegerse del frÃo y las precipitaciones.
Pero las autoridades alegaron “la experiencia de Bam” para destacar la eficacia de la intervención. “Esta vez no necesitamos ayuda exterior”, declaró Karimi, después de que Irán pidiera rápidamente ayuda a la comunidad internacional tras la catástrofe de Bam.
El portavoz del ministerio del Interior, Jahanbakhsh Khanjani, aseguró que “los servicios de rescate estaban desde el primer momento en el lugar” de los hechos, adelantándose a crÃticas como las vertidas después de Bam.
Según el gobernador, todos los siniestrados tendrán tiendas y mantas para pasar la noche, y se ha distribuido agua potable, generadores, calefactores y alimentos.
Tras el temblor de tierra, se registraron unas sesenta réplicas y las autoridades aconsejaron a los supervivientes que abandonaran sus casas por miedo a que se desplomaran.
Irán sufrió unos veinte terremotos de gran magnitud en el siglo XX, que causaron unos 170.000 muertos. *
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