Purga sin precedentes en la Fuerza Aérea Argentina
El presidente Néstor Kirchner descabezó la cúpula de la Fuerza Aérea, como una de las secuelas del escándalo del contrabando de cocaína a España, donde la Policía Aeronáutica (PAN) aparece implicada.
La nomina de los idos la encabeza el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier Carlos Rohde, y lo siguen 17 altos oficiales. Como nuevo titular del arma fue designado el brigadier Eduardo Schiaffino, quien hasta ahora era la máxima autoridad en la Patagonia. La Patagonia, se sabe, es el terruño del presidente y el nuevo titular de la aviación es uno de los grandes combatientes en la guerra de las Malvinas.
Por ahora la crisis no se deglutió al ministro de Defensa, José Pampuro, a pesar de la difícil situación en que se encuentra desde que anunció su respaldo absoluto a la Fuerza Aérea, cuando estalló el escándalo y antes de que se investigaran los hechos.
La purga de la Fuerza Aérea implica una reforma de la magnitud de la del Ejército, en mayo del 2003, cuando Kirchner asumió como presidente.
A los pases a retiro, seguirá el traspaso del control de la seguridad aeroportuaria al Ministerio del Interior. Argentina es, junto a China y Nigeria, de los únicos países que dan el control aeroportuario a militares, lo que viola la Ley sobre Seguridad Interior, que veda a las FFAA de participar de su control.
La PAN fue creada en 1977, plena dictadura, dentro de la política de reparto de poder entre las tres fuerzas armadas, ya que el Ejército controlaba a la Gendarmería, cuyo jefe era siempre un general, y la Armada la Prefectura, a cargo de un almirante.
Respetar la Ley de Defensa
A partir de 1983, la Gendarmería y la Prefectura pasaron a depender funcionalmente del Ministerio del Interior, aunque por unos años más mantuvieron la dependencia orgánica del Ejército y la Armada.
En cambio, la Fuerza Aérea consiguió conservar la PAN, incluso después de la promulgación de la Ley de Defena en 1988 y de la de sSguridad Interior en 1992.
Se espera que una vez regresada la seguridad aeroportuaria al ámbito que le corresponde, el gobierno encarará también la cuestión del control del tráfico aerocomercial, que también controla la Fuerza Aérea.
En este caso, lo que se transgrede es la práctica internacional. La Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) recomienda que la operación y el control no deben estar en las mismas manos.
En la Argentina, la Fuerza Aérea es responsable de 21 aeropuertos, opera el sistema de navegación aérea y el de control del espacio aéreo es la autoridad aeronáutica que establece las normas y confiere las homologaciones, fija tasas e inspecciona, además de poseer una línea aérea de carga y pasajeros. Da lugar a que se hagan cosas raras.
Al parecer, dos hechos decidieron la suerte de Rohde y de su cúpula. Por un lado, el ocultamiento de los hechos ante el ministro, quien se enteró por los partes de inteligencia que recibió del presidente, de manos del subjefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado, José Francisco Larcher.
Es que el jefe militar de la Aviación estaba al tanto desde setiembre y sin embargo, mantuvo al frente del aeropuerto de Ezeiza al comodoro Alberto Edgardo Beltrame, padre del empleado de Southern Winds, Walter Beltrame, que anduvo prófugo pero negoció su presentación ante la Justicia .
Un ministro de Defensa desgastado
Además, el gobierno rechaza la reacción corporativa de la Fuerza Aérea, que el martes negó cualquier responsabilidad en los hechos, aún antes de investigarlos.
Según Paágina 12, Kirchner no sabía del apoyo de Pampuro a los aviadores, explicitado en una conferencia de prensa.
Según el mismo diario, cuando el ministro arguyó que se había sentido muy presionado por los jefes de la Fuerza Aérea, el presidente le respondió: «Vos sos el ministro de Defensa y no el jefe de una banda». El miércoles volvieron a reunirse y el presidente le ordenó que interviniera la PAN.
Pero los equívocos siguieron. El ministro anunció que el interventor sería el segundo jefe del Comando de Regiones Aéreas, brigadier Carlos Matiak, pero Kirchner consideró que del Comando de Regiones Aéreas dependen todas las instancias bajo investigación, por ello, tanto el aeropuerto de Ezeiza cuanto la Policía Aeronáutica, debía ser dirigida por un civil. Fue designado entonces en la intervención el viceministro Jaime Garreta, con el apoyo técnico del Comando de Regiones Aéreas.
Como están las cosas, hay responsabilidad de la Fuerza Aérea, ya que por uno u otro mecanismo ha pasado una cantidad de cargamento ilegal. Debe ser la Justicia quien diga quiénes son los responsables.
¿Solamente uniformados?. De ello se quejó ayer «Ambito Financiero», quien con cierta cizaña escribe que ése es el propósito «de la izquierda».
No parece y el juez de la causa sigue la pista sobre las complicidades dentro de la empresa aérea, quienes son sus dueños, el papel de Eduardo Eurnekian, concesionario de casi todos los aeropuertos argentinos, el rol de la Aduana.
Seguirle el hilo a la Southern Winds es ingresar al menos en la Secretaria de Transportes, que depende del Ministerio de Planificación Federal. «La Nación»asegura que la Fuerza Aérea reclamó dos veces que la companía sea investigada, al menos por el estado actual de su flota.
A responsables de las carteras mencionadas, Ricardo Jaime y Julio De Vido, quieren que den explicaciones en la Cámara Baja, junto al tan baqueteado ministro de Defensa.
Una historia con fuertes conmociones políticas, no solo policiales. *
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