Protocolo de Kyoto entra en vigor con la ausencia de EEUU y Australia
El protocolo de Kyoto, el tratado medioambiental más ambicioso del mundo, entró en vigor ayer miércoles con las notables ausencias de Estados Unidos el mayor contaminador y Australia, en un intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento del planeta.
Hasta ahora, 141 países han firmado este instrumento de la Convención de los Cambios Climáticos de 1992, con la excepción de Estados Unidos y Australia que alegan que el cumplimiento de estas condiciones pondría en peligro su crecimiento económico y dejaría en el paro a millones de trabajadores.
El protocolo de Kyoto prevé una reducción global del 5,2% de las emisiones del hemisferio norte para el 2012 con respecto al nivel que había en 1990, aunque cada país tiene una cuota diferente.
Kyoto impone un esfuerzo mayor a los países industrializados, donde las emisiones de CO2 y de otros cinco gases nocivos como el metano, el óxido nitroso, y otros tres fluidos industriales, han aumentado considerablemente desde 1990, no sólo en Estados Unidos (+13% hasta el 2002), sino en otros países como Canadá (+20%), Japón (+12%) o España (+40%), según la ONU.
Sólo Estados Unidos emite el 21% del total de CO2 que sale a la atmósfera.
Este protocolo no obliga a los países del hemisferio sur, aunque sus economías sean del tamaño de la de China, India o Brasil, a reducir sus emisiones de gases contaminantes.
En el mundo se emiten unas 600.000 toneladas de CO2 al año. Una cifra que no para de aumentar por el tipo de vida del planeta, basada en el consumo de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas.
Prácticamente cualquier actividad humana es contaminante: desde la luz eléctrica que se utiliza en los hogares, pasando por el uso del automóvil, el aire acondicionado, la calefacción, hasta las industrias siderúrgicas, refinerías petroleras o cementeras.
Sólo el uso del petróleo y otras energías fósiles es responsable del 80% de las emisiones de gas carbónico, que actúa como una pantalla reflectante para el calor que emite la tierra enviándolo de vuelta a ésta.
Según un grupo de expertos de la ONU, el cambio climático está ya en marcha y la subida de la temperatura mundial para el 2100 podría oscilar entre 1,4 y 5,8 grados. Una horquilla que esconde amplitudes regionales mucho más importantes. En consecuencia, el nivel del mar subiría de 9 a 88 centímetros.
Un aumento de la temperatura acarreará el deshielo de glaciares y por ende el aumento de las aguas del mar con la consiguiente inundación de islas y zonas costeras, la desaparición de zonas agrícolas fértiles y de especies de la fauna y la flora, además del surgimiento de nuevas enfermedades de consecuencias imprevisibles para la supervivencia humana.
También podría acarrear el desplazamiento de más de 150 millones de personas para el 2050, alerta un estudio recientemente presentado por un grupo de expertos en cambios climáticos. Sólo en India podría haber más de 30 millones de «refugiados del clima».
Para evitar los cataclismos, numerosos científicos juzgan indispensable reducir las emisiones en el 50% para el 2050 a escala mundial.
Este esfuerzo necesita, subrayan los europeos, un nuevo acuerdo climático en el que participe Estados Unidos y grandes países del Sur con China, cuyas emisiones superan ya las de la UE.
Algo difícil sin el desarrollo de energías alternativas renovables y si no se quiere aumentar el desempleo y obligar al cierre o a la reducción de la actividad de muchas empresas, lo que tendría también un coste demasiado alto. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad