El sambódromo volvió a vibrar
A las 21 exactas los fuegos artificiales anunciaron el inicio de la mayor fiesta de Rio de Janeiro y el mayor Carnaval del mundo en la capital turística de Brasil, con su reconocido brillo, esplendor, lujo, creatividad y, sobre todo, alegría.
Desde el medio día de ayer, las calles cercanas al Sambódromo, creado por el arquitecto Oscar Niemeyer hace 21 años, comenzaron a albergar a los entre 21.000 y 35.000 integrantes de siete de las catorce escolas do samba del llamado grupo especial (una suerte de primera división al estilo del fútbol), de las que surgirá una «campeona» elegida por un jurado de expertos.
Con los disfraces puestos o en sus manos, los «sambistas» se concentraron con sus compañeros fuera del Sambódromo hasta durante cuatro horas antes de entrar en la monumental pista de 700 metros de largo, donde los desfiles se extendieron hasta las 7 de la mañana.
El Sambódromo estuvo a pleno, con unas 90.000 personas ubicadas en las tribunas y sectores populares, hasta los camarotes.
Como cada año, entre los asistentes había personalidades del mundo del espectáculo, como la modelo top gaúcha Giselle Bundchen (novia del actor Leonardio DiCaprio), el músico Milton Nascimento y los sambistas Beth Carvalho y Zeca Pagodinho.
La lista de famosos también incluyó a la Miss Universo, la australiana Jenifer Hawkins, 20 años, y a los puertorriqueños del grupo Menudo.
La primera noche de los desfiles, que culminaron hoy, volvió a mostrar una vez más el ingenio de los «carnavalescos» (directores) para abordar los «enredos» (temas principales) y deslumbrar al público, con «carros» (carrozas) alegóricos con efectos especiales.
Las coreografías presentadas en la pasarela del Carnaval incluyeron, además de las reconocidas «mulatas» de cuerpos esculturales, ancianos y discapacitados.
La escola Estación Primeira de Mangueira, la más popular de Rio de Janeiro, presentó un enredo sobre la energía -patrocinado por la poderosa petrolera local Petrobras-, que ingresó en la «Sapucaí» (nombre con que los cariocas se refieren al Sambódromo), con una sambista «histórica» de esa comunidad.
Se trata de Abuela Lucióla, una partera de 104 años que encabezó, en silla de ruedas y con un bebé en brazos, el desfile de Mangueira para representar la «energía de la vida», mientras más tarde la escola Tradición presentó una parte de su desfile con discapacitados también en silla de ruedas, decoradas para la ocasión, y moviéndose al ritmo del samba.
Durante más de diez horas el Carnaval en el Sambódromo vibró ante el paso de las escolas, que este año es trasmitido a unos 160 países de los cinco continentes.
Unos 770.000 turistas, según datos de la secretaría de Turismo local, visitan Rio para esta fiesta y dejarán al municipio cerca de 27 millones de dólares en solo cuatro días.
Además de los desfiles en el Sambódromo, la fiesta carioca se extiende cada vez más por las calles de la ciudad, donde unas 500 agrupaciones musicales reactualizan desde hace dos años la antigua tradición del «Carnaval da rua» (carnaval de la calle).
En todos los casos, la seguridad en estos días está cubierta por 31.000 agentes, entre policías civiles y militares, estaduales y federales y guardias municipales, desplegados en toda la ciudad, hasta el miércoles gobernada por el Rey Momo. *
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