Ibarra recupera algo de espacio político en Argentina

El difícil equilibrio entre Hugo Chávez y George W. Bush

Es un mensaje a los pequeños tenedores de bonos que se resisten a que se le haga una poda que hoy es en promedio del 66%. Fue como «cerrar la jaula y tirar la llave, lejos». Pero siempre es posible derogar una legislación dura por otra más benigna aunque políticamente no es sencillo.

Si se analiza lo que Argentina anunció en una reunión del FMI en Dubai hace año y monedas a la que está en curso, el cambio en plata es importante. Para medirlo con simpleza: entonces la poda era del 75%.

Si se incluía intereses, la quita alcanzaba al 92%. Con todo, sigue siendo la oferta más osada de los tiempos modernos.

El Senado sin votos en contra, aprobó el proyecto preparado por el ministro de Economía Roberto Lavagna. Hubo abstenciones de quienes cuestionaron que para un tema clave el Parlamento haya sido un ilustre desconocido y solo se recurre a los legisladores para avalar un curso iniciado. Seguramente en la cámara baja habrá más objeciones, pero el oficialismo cuenta con el apoyo de los radicales y de un sector del centro-derecha y conseguirá su objetivo.

El viernes venció un plazo en este proceso y aunque Kirchner ha dicho que la cosa marcha «bárbaro» no hubo una afluencia masiva de interesados y por ahora un estimable 32% aceptó las condiciones del canje. La ley comentada tiende a motivar a más interesados y se verá. Llegará un momento en que alguien llamado FMI como voz del G7 deberá decidir si Argentina salió o no del default y es probable que para entonces será la decisión política de los poderosos la que digan la última palabra.

El Fondo reapareció con mensajes de apriete, en apoyo a los reclamos de las empresas privatizadas para que se les permita incrementar las tarifas. El viejo pleito, que en la voz gubernamental se privilegia exigir inversiones antes de abordar otra cuestión fue planteada nuevamente por el español Rodríguez Zapatero, el más amigo de las posturas de Kirchner en el Viejo Mundo. El forcejeo seguirá en torno al pilar de todo esto, la normativa reguladora de los servicios públicos.

Espacio para negociar con Bush, sin Chávez

El ibérico se llevó de aquí el compromiso que tendrá el texto definitivo antes que los legisladores argentinos. O dicho de otra manera, no se escribirá nada que no tenga algún visto bueno de las empresas.

En un año electoral clave, en octubre se renueva el tercio del Senado y la mitad de los diputados, aumentar tarifas es como hacer propaganda para la oposición. Para peor, en enero la inflación ha sido la mayor en 29 meses, en gran medida por un incremento fomento del consumo, y semejante situación, no ofrece margen para servicios más caros.

Existen controversias instaladas en el tribunal del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias de Inversiones (Ciadi) que depende del Banco Mundial, entre ellas la franco-española «Aguas Argentinas» o Telefónica Argentina (española ella) que pide resarcimiento por la devaluación asimétrica por 2.800 millones de dólares, otra manera de apretar en la cuestión tarifas. Hay reclamos de ONG de participar de estas negociaciones para que no haya sorpresas desagradables: es una decisión política que debe adoptar Kirchner y sería bueno que lo hiciera.

Estuvo estos días además de Rodríguez Zapatero, el líder de Venezuela, Hugo Chávez. Que son diferentes no hay duda alguna, pero los dos pertenecen a la galaxia que el Presidente recorre con cariño. Al español el coronel no le gusta y le ha pedido a Kirchner que no lo incluya en una movida internacional que él impulsa: un espacio «progresista», así lo definió, para actuar frente al sesgo de la política externa de George Bush.

En rigor es un instrumento que necesita el hombre de La Moncloa, con relaciones frías con Washington por el retiro de las tropas de Irak. La lista de países: por Europa, España, claro, Alemania, Francia y el Reino Unido, el fiel ladero de Bush. Por Sudamérica: Argentina, Brasil, Chile y el Uruguay de Tabaré. Ningún sitio para el venezolano.

Se verá qué pasa con este borrador, pero la visita de Chávez, que irrita a la derecha, afianza el proceso de integración sudamericana de una petrolera regional con participación de Pdvsa, la argentina Enarsa y Petrobrás y entonces en difícil imaginar que se pueda ofender a Caracas.

Kirchner es pragmático y como hay negocios de fuste en el camino, sonreirá antes de enojarse por el antimperialismo que proclama Chávez. Además desea que el venezolano no sea aislado como pretende Washington.

Un encuentro negado

Tanto el coronel como el canciller de Cuba, Pérez Roque, que anduvo acá pero en secreto, pidieron una participación activa de Argentina en el litigio que armó Colombia en la región: Argentina preside actualmente al Grupo Río, y no hizo casi nada para que la diplomacia, que está de todas maneras encaminada, y en gran medida por el papel de Fidel Castro, resuelva el enredo, que no lo deje crecer.

El canciller cubano tiene línea directa con la Rosada pero a no confundirse: el canciller Rafael Bielsa, que en esos momentos estaba por Colombia fue informado del encuentro que tuvo con el Presidente. Amén del diferendo venezolano-colombiano, es imaginable que se haya avanzado algo en el pedido argentino sobre la médica cubana, Hilda Molina que quiere venir aquí a ver a su familia pero regresar a La Habana.

También el visitante pudo haber mirado a los ojos del argentino para conocer su reacción ante la posible escala de Castro aquí, en viaje a Montevideo, para los fastos de la asunción de Tabaré.

Hay matices desconocidos y contradictorios como esfuerzos en la Rosada para negar (no oficialmente) el encuentro y se sospecha que es una manera de no enredarle a Daniel Scioli su entrevista del lunes en Washington con su par, es un decir, Dick Chaney. En esa melodía, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, estuvo el viernes con el embajador de los EEUU, Lino Gutiérrez a quien le negó la discutida reunión. Si así fue, ¿a qué vino clandestino el cubano? ¿Por qué blanqueó esa estancia Chávez? ¿Algo salió mal?

Ya se sabe como se siguen en el Norte los pasos de Argentina en sus relaciones con La Habana y Caracas. Días atrás, un vocero de Bush, deslizó sus disgusto por como son las cosas con esos países. Pero también es conocido que Kirchner quiere mantener las mejores relaciones posibles en el mundo de hoy con Bush aunque haya contribuido a torpedear el ALCA. Dos cosas más: tanto Castro como Chávez, con influencia sobre sectores de izquierda, siempre que tienen oportunidad, explican porque Kirchner (como Lula) deben ser apoyados, o al menos, respetados. No siempre los escuchan. Y el argentino, que el 1º de marzo debe abrir las sesiones ordinarias del Parlamento adelantará el horario para estar con tiempo flexible en Montevideo. Y a Caracas, irá como embajadora la ex montonera Nilda Garré, del espacio que protagonizó alguna vez Carlos «Chacho» Alvarez y ahora cerca del jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra golpeado como secuela de la tragedia en la disco República Cromagnon, que dejó por ahora 192 muertos.

Un referéndum especial

Injusto o no que se lo responsabilice por la masacre, lo real es que en un sector de la sociedad se instaló esa idea, donde mucho han tenido que ver los discursos de la izquierda ortodoxa y la derecha que corporiza el empresario Mauricio Macri, ávido por destruir a quien le ganó la Ciudad casi dos años atrás y va por su control como parte de un proyecto político mayor.

Miguel Sebastián, el principal asesor de Rodríguez Zapatero comentó aquí no entender razones para poner en la picota a Ibarra, ya que él mismo zafó del incendio de una disco donde se proces

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