Cinco millones de personas carecen de agua en el sudeste asiático

100.000 muertos deja el terremoto

«No me sorprendería que se superen los 100.000 muertos una vez que hayamos averiguado lo que sucedió en los archipiélagos (indios) de Andaman y Nicobar», dijo Peter Rees, director de las operaciones de apoyo de la Cruz Roja.

Según el último balance las víctimas mortales en los 11 países afectados por las olas gigantes, llamadas tsunamis y provocadas por el terremoto, son más de 80.000.

Pero los organismos internacionales prevén un incremento de esta cifra, debido a la cantidad de desaparecidos y a los numerosos lugares a los que no llegaron los socorristas.

Para David Navarro, funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la peor amenaza ahora no son los miles de cadáveres que aún resta rescatar sino la falta de agua potable y comida, que ponen en riesgo la salud de los sobrevivientes.

«El agua y el alimento contaminados presentan un peligro mucho mayor. El terror inicial, asociado con los terremotos y los maremotos, será poca cosa respecto de los sufrimientos a largo plazo de las comunidades afectadas», advirtió Navarro.

Unos cinco millones de personas carecen ya de agua, alimentos y equipos sanitarios básicos para sobrevivir, alertó Navarro.

De los países azotados, Indonesia es el que tiene mayor número de muertos con más de 45.000 víctimas mortales, la mitad de los cuales pertenecerían a la provincia de Aceh, en Sumatra.

No obstante, Oliver Lacey Hall, vocero de la oficina de coordinación de asuntos humanitarios de Naciones Unidas dijo que de acuerdo con la información recibida por los gobiernos locales de Indonesia los muertos allí serían entre 50.000 y 80.000.

En Sri Lanka perecieron 22.493 personas, pero se estima que podrían ser 25.000; en India 10.850; en Tailandia, a cuyas islas acuden turistas para pasar lujosas vacaciones, 1.829 personas fallecieron y se cree que podrían ser más de 5.000.

En tanto en Myanmar los muertos son 56, en Maldivas 67, en Malasia 65, en Somalia 40, en Tanzania 10, en Bangladesh 2 y en Kenya 1.

En total, unos 99 europeos fueron dados por muertos, pero aún falta conocer el paradero de otros 2.800 extranjeros.

«No sabemos cuántas personas pueden morir en los días o semanas venideros, pero sabemos que habrá muchos enfermos», sostuvo en un comunicado la directora ejecutiva de Unicef, la agencia de ONU para la infancia, Carol Bellamy.

«Es por ello que es urgente una acción humanitaria de vastas dimensiones», dijo y aseguró que los más afectados por la catástrofe fueron los niños.

«Esos centenares de miles de niños que se salvaron de las olas gigantes están en riesgo de enfermarse gravemente», afirmó Bellamy.

Por su parte, el coordinador de ayudas humanitarias de ONU, Jan Egeland, informó hoy que el organismo logró reunir más de 220 millones de dólares en ayudas de emergencia destinadas a los países del océano Indico, y en gran medida, de los países más ricos del mundo.

Añadió que una suma casi similar es muy probable que ya haya sido donada por estados e individuos a título personal, mientras que la mayor contribución fue la de España con 68 millones de dólares.

Estados Unidos ya destinó 35 millones de dólares, Gran Bretaña 29 millones de dólares, Alemania 20 millones de euros y Francia 15 millones de euros.

En los últimos días se escucharon numerosas historias milagrosas de sobrevivientes, entre ellos personalidades del mundo del espectáculo y deportivo, aunque la mayoría de los relatos son de horror.

En la provincia indonesia de Aceh, a 2.000 kilómetros al noroeste de Jakarta y donde grandes extensiones de tierra siguen bajo el agua, murieron uno de cada cuatro habitantes, confirmó Egeland.

«Nuestro personal llegó a la región», añadió el funcionario de ONU y agregó que las informaciones recibidas «son de una devastación mucho más allá de lo imaginable».

«Ningún lugar fue golpeado tan duramente como Sumatra, y ninguna otra zona está tan carente de todo como Aceh», añadió.

De acuerdo con la FAO, agencia de ONU para la Alimentación y la Agricultura, las necesidades más apremiantes son de equipos médicos, agua potable, alimentos, vivienda y servicios higiénicos.

«Las comunidades afectadas por el desastre necesitan reanudar sus actividades productivas lo antes posible, para que puedan autoabastecerse y evitar la emigración en masa de los desplazados a ciudades ya superpobladas», explicó Fernanda Guerrieri, jefa del servicio de operaciones de emergencia de FAO.

Esta agencia está realizando una evaluación de daños en cada uno de los países para «facilitar la reanudación sostenible de las actividades una vez cubiertas las necesidades inmediatas», añadió. *

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