Olas gigantescas devastaron las zonas costeras de 7 países de la región

Maremotos dejan más de 11.500 muertos en el sureste de Asia

El sismo tuvo una magnitud de 8,9 en la escala abierta de Richter y se produjo a las 00H58 GMT en la isla de Sumatra.

El fortísimo temblor desató una sucesión de maremotos con olas de hasta 10 metros de altura y hacia las 16H30 GMT el balance de muertos era de 11.357 en las siete naciones: Sri Lanka, India, Indonesia, Tailandia, Malasia, Maldivas y Bangladesh.

El sismo en Indonesia, país situado en el llamado «cinturón de fuego» del Pacífico, fue el más violento desde el registrado en Chile en 1960 y uno de los cinco más poderosos en el mundo desde 1900.

En Sri Lanka, el país más afectado hasta el momento, al menos 4.200 personas murieron y cientos están desaparecidas.

El país pidió ayuda a la comunidad internacional y las fuerzas armadas fueron movilizadas a las zonas afectadas.

En Indonesia, el epicentro del sismo, unas 4.185 personas murieron y pueblos costeros desaparecieron por completo, indicó ayer domingo el ministerio de Salud.

El drástico aumento del número de víctimas –el balance anterior era de 2.439 fallecidos– se explica por los informes llegados de la región de Banda Acech, en el extremo de la isla de Sumatra, que dieron cuenta de 3.000 muertos apenas pasada la medianoche (17h10 GMT).

La policía y los servicios de socorro estiman que la cifra podría ser aún mayor, ya que todavía los informes de daños son parciales y las comunicaciones con la capital de la provincia de Acech son muy difíciles.

Una gran cantidad de niños figura entre las víctimas en la región del sureste de Asia, donde muchos turistas estaban de vacaciones con motivo de Navidad.

En India, al menos 2.606 personas murieron en la costa sur que quedó sumergida por olas gigantescas, conocidas como «tsunamis».

Sólo en el Estado de Tamil Nadu, el más afectado, perecieron 1.705 personas. Más de 200 personas fallecieron en el vecino estado de Andhra Pradesh.

Algunas zonas de Tamil Nadu eran el reflejo de la desolación. Pueblos enteros quedaron devastados por el agua y las ambulancias iban y venían cargadas de muertos. Las morgues de la ciudad de Madras estaban saturadas de cadáveres.

Asimismo, al menos 300 personas murieron y 700 están desaparecidas en la isla india de Andama, en el Océano Indico.

En Tailandia, la autoridades afirmaron que se registraron unos 310 muertos y más de 5.000 heridos.

La turística zona sur fue la más afectada y, en especial, las islas de Phuket y Phi Phi que se encuentran llenas de viajeros que llegaron a pasar la Navidad.

«Todo está destruido excepto los dos grandes hoteles de Phi Phi Don», dijo un funcionario de la policía. En Malasia, al menos 42 personas perdieron la vida, entre ellos muchos niños y ancianos.

Las islas Maldivas –un pequeño paraíso turístico del Indico– también fueron afectadas. Unas 14 personas murieron y la la mayor parte de la capital, Male, quedó inundada, al tiempo que el aeropuerto debió ser cerrado.

A su vez en Bangladesh hubo dos víctimas fatales.

En estos siete países asiáticos, miles de personas arrastradas por las aguas o que se encontraban en el mar fueron dadas por desaparecidas. Ante el temor de que lleguen olas gigantes a sus playas en el Océano Indico, varias naciones africanas –Kenia, Islas Mauricio, Reunión, Seichelles y Somalia– comenzaron a evacuar sus zonas costeras.

Una decena de extranjeros murieron por la catástrofe y varios países occidentales como Francia, Alemania e Gran Bretaña instalaron células de crisis para ayudar a los millares de turistas que pasaron la Navidad en estas zonas.

La Comisión Europea afirmó que suministrará recursos para situaciones de emergencia por un valor de cuatro millones de dólares, en tanto Estados Unidos, la ONU y la Cruz Roja indicaron que estaban listos para enviar ayuda a la región. *

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