La gata Little Nicky ya está con su dueña, que pagó U$S 50.000 por clonarla
Una estadounidense recibió un clon de su gata, muerta en 2003, por el cual pagó 50.000 dólares, en la primera operación de una empresa californiana de biotecnología que espera abrir un nuevo nicho de mercado considerado prometedor.
La gata Nicky era tan «linda» e «inteligente» que su dueña, una tejana llamada Julia (no se divulgó su apellido) había decidido guardar una muestra de su ADN para intentar clonarla cuando muriera. Así, envió muestras de tejido de su gata, extraídas cuando estaba viva, al laboratorio de la empresa, la «Genetic Savings and Clone» de Sausalito (San Francisco).
La clon, Little Nicky, fue entregada a su propietaria el 10 de diciembre, ocho semanas después de su nacimiento. «No veo ninguna diferencia entre Little Nicky y Nicky (la gata original, muerta en setiembre de 2003 a los 17 años de edad), dijo la señora, citada por la empresa.
La gatita es atigrada y tiene ojos verdes, y nació el 17 de octubre en un laboratorio de Austin (Texas). «Cuando Little Nicky bosteza veo dos puntitos en su lengua, igual que tenía Nicky», contó Julia. Además «le gusta el agua como a ella, y salta en la palangana exactamente como hacía Nicky», agregó.
Genetic Savings and Clone -primera empresa del rubro- había anunciado en febrero de 2002 que había logrado la primera clonación de un gato doméstico. Se trató de «Cc» (por «Copia al carbónico»), creado transfiriendo ADN de una célula de gata adulta a un óvulo al que se le había sacado el núcleo, que luego fue implantado en una madre portadora.
El nacimiento de Little Nicky significa «un logro inmenso para nosotros», declaró Ben Carlson, portavoz de Genetic Savings and Clone.
Este año ya hay cinco clientes que firmaron un contrato de clonación, a un precio de 50.000 dólares cada uno, agregó. Además, cientos de personas guardaron tejidos de sus mascotas en el banco genético de la empresa.
La empresa busca ahora reeditar -en los próximos meses- la experiencia con el otro «gran amigo del hombre», el perro, para el cual también hay fuerte demanda de clonaciones, dijo.
Mientras, científicos y organizaciones defensoras de los animales criticaron la empresa, cuestionando su ética y sus objetivos.
Por un lado, hay riesgos asociados a que se trata de una actividad que aún es experimental: el animal clonado más famoso, la oveja Dolly, nacida en 1996, envejeció prematuramente y tuvo que ser sacrificada en 2003 porque tenía una enfermedad pulmonar incurable.
Por otra parte, es científicamente imposible recrear el animal que tenían los propietarios: la clonación da una copia genéticamente exacta, pero como las circunstancias en las que vivirá no son idénticas a las del original, su ‘personalidad’ será diferente.
Además, las protectoras de animales afirman que se trata de «un desperdicio» de recursos, considerando que «cada año hay millones de animales domésticos que viven en asilos» dado que no se les puede encontrar alguien que los adopte. *
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