Iglesia Ortodoxa rechaza a Papá Noel

Sectores de la Iglesia Ortodoxa Rusa reclaman el olvido o adaptación de la tradición de Papá Noel, el personaje imaginario que lleva regalos a los niños al llegar la Navidad, por considerarlo «una fantasía alucinada que no tiene nada que ver con la Navidad cristiana, y que amenaza la fragilidad psicológica de los niños».

Grupos de esa Iglesia consideran que la tradición de Died Moroz («Padre Hielo»), el Papá Noel ruso, que con su nieta Snegurochka («Niña de Nieve») entrega regalos la noche de Año Nuevo, no es cristiana, sino que forma parte del «folclore pagano».

Los reclamos comenzaron en la región siberiana de Tyumen, donde las protestas de la jerarquía ortodoxa local, apoyada por fieles, obligó a suspender un espectáculo escolar organizado con motivo de la Navidad.

En ese espectáculo, iluminado por rayos láser y luces psicodélicas, se presentaba al Padre Hielo y a otros personajes ficticios del antiguo folclore ruso, incluida la bruja malvada Madre Yagá.

Estas tradiciones son «una fantasía alucinada que no tiene nada que ver con la Navidad cristiana, y que amenaza la fragilidad psicológica de los niños», dijo la vocera de la diócesis de Tobolsk-Tyumen, Nina Soloviova.

Esa diócesis también anunció la presentación de una protesta formal ante el gobernador de la región, Sergei Sobianin, que irá acompañada por pericias psiquiátricas que según dice demuestran traumas sufridos por los niños por su exposición al mito, o debido al descubrimiento de su falsedad.

Según analistas locales, la oposición ortodoxa a la tradición del Padre Hielo se remite en parte a la era soviética (1917-1991), cuando la «Fiesta de los regalos», que se celebraba, según el viejo calendario juliano, cada 7 de enero, fue ensalzada por el gobierno, oficialmente ateo, como símbolo del Año Nuevo, prescindiendo de la festividad cristiana.

Para solucionar el problema, la diócesis de la región de Vologda, en el norte de la Rusia europea, propuso una solución intermedia para el Padre Hielo: su bautismo.

Según el obispo Maksmilian, de Vologda, se debe dar «un alma cristiana a este personaje de fantasía».

Maksimilian ejemplificó con la versión europea y estadounidense de Santa Claus, que confunde la imagen del personaje de fantasía con la del santo de existencia histórica real Nicolás (siglo IV), muy venerado en Rusia.*

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