La agitada vida sentimental de Kimberly Quinn
El periódico Daily Express dejaba entender ayer lunes que esta hermosa morena norteamericana de 44 años podría haber tenido otros amantes. El tabloide recordaba además que el primer marido de Kimberly Quinn, Michael Fortier, pidió el divorcio tras cansarse de sus numerosas escapadas extra-conyugales.
«La caza está abierta ahora para el cuarto, quinto e incluso el sexto amante de la señora Quinn», escribía este lunes uno de los comentaristas del Time, Tim Hames.
«No podemos más que admirar la evidente energía de esta mujer fatal, una rara combinación de la Gran Catalina de Rusia, Lady Macbeth y Mata Hari».
Su último amante (conocido) es Simon Hoggart, cronista parlamentario del diario de centro-izquierda Guardian y crítico de enología del semanario Spectator, una revista política conservadora dirigida por Kimberly Quinn.
Tras haber desmentido el sábado con vehemencia que tuvo una relación amorosa con Kimberly, Hoggart, de 57 años, casado y padre de dos hijos, recobró de repente la memoria el domingo, reconociendo los hechos, pero aclarando que no es el padre de William, el niño de 2 años de su amante, ni tampoco es el genitor del que viene en camino y nacerá a comienzos del año próximo.
Estas declaraciones deben calmar a David Blunkett, quien afirma de su lado que es el padre de William y recurrió recientemente a la justicia para tener acceso al niño.
Ciego de nacimiento y amigo personal del primer ministro, Blunkett, de 57 años, presentó su renuncia el miércoles tras las sospechas de que influyó para acelerar la obtención de una visa permanente para la nodriza filipina empleada por Kimberly Quinn.
El ministro y Kimberly iniciaron una relación de tres años en 2001, poco después de la boda de ella con el patrón de prensa Stephen Quinn, de 60 años.
Este caso fue revelado en agosto pasado y los dos ex amantes se desgarraron mutuamente durante varios meses a través de la prensa.
Esta sorprendente saga debilitó a Tony Blair, quien había aportado su apoyo a Blunkett antes de que éste renunciara.
Este martes el mundo político británico se preparaba para recibir los resultados de la investigación de una comisión independiente, dirigida por Alan Budd, un alto funcionario, que aclarará si Blunkett facilitó o no la supuesta aceleración de un visado para la niñera filipina de Kimberly. *
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