Atentados dejan al menos 62 muertos y cerca de 150 heridos

Domingo sangriento en las ciudades santas chiítas de Irak

En Nayaf, el ataque fue en los alrededores del mausoleo del imán Alí, uno de los lugares santos más venerados por los chiítas, donde un atentado había costado la vida a 83 personas el 29 de agosto de 2003.

La explosión del coche bomba, que se produjo al promediar la tarde a un centenar de metros del mausoleo, causó al menos 48 muertos y 90 heridos, según un balance provisional de fuentes médicas.

Un toque de queda comenzó a regir y por lo menos 35 rehenes fueron instalados en todas las entradas de la ciudad «para impedir que penetren otros coches bombas», indicó el teniente Haidar al Jazairi, de la oficina del jefe de la policía. «La red Al Qaida se encuentra tras este atentado», declaró.

Este atentado se produjo exactamente dos horas después de otro ataque suicida con coche bomba que causó 14 muertos y 57 heridos en una estación de autobuses de Kerbala, otra ciudad santa chiíta iraquí situada 50 km al norte de Nayaf.

La explosión destruyó una decena de minibuses, afirmó Rahmán Mechaui, de la policía local.

Según varios testigos, el kamikaze intentó en vano penetrar en un centro de reclutamiento de la policía y luego se dirigió a la estación de autobuses, donde hizo estallar su vehículo.

El 2 de marzo entre 170 y 180 personas murieron y 550 quedaron heridas en atentados casi simultáneos en Kerbala y en una mezquita de Bagdad, mientras que miles de chiítas observaban el duelo de la Achura. Esos atentados habían sido los más sangrientos desde la caída del régimen de Saddam Hussein en abril de 2003.

En Bagdad, murieron asesinados este domingo «tres empleados del centro electoral de Karj (oeste de Bagdad) en la calle Haifa», dijo a la AFP un portavoz de la Comisión electoral independiente, encargada de organizar los comicios del 30 de enero.

«No es matando empleados como serán entorpecidas las elecciones, pero los terroristas tienen su propia estrategia», comentó el portavoz de la comisión.

Asimismo, fuentes policiales informaron que seis iraquíes murieron al norte de Bagdad, entre ellos cuatro jóvenes kurdos, en un ataque en Hawija, cerca de Kirkuk, y cinco cuerpos fueron descubiertos en esa zona.

Por otro lado una iraquí que trabajaba para el ejército estadounidense fue asesinada cerca de Tikrit, y un iraquí fue muerto y otros cuatro heridos en la explosión de una bomba en Dujail, según la policía.

Además fueron hallados cinco cadáveres: tres cerca de Balad, 100 km al norte de Bagdad y dos cerca de Baiji, 100 km más al norte.

La televisión qatarí Al Yazira informó, de otra parte, que tres grupos armados amenazan con matar a 10 rehenes iraquíes empleados por una empresa estadounidense de seguridad si esta compañía «no cesa sus actividades» en el país.

Una nueva serie de críticas empezó a golpear al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ayer domingo, luego de que admitiera que no firmó personalmente las cartas de condolencia a las familias de soldados muertos en Irak.

Sin embargo, prometió hacerlo en el futuro, según información publicada por el diario The Washington Post.

«Escribí y aprobé las ahora más de 1.000 cartas enviadas a miembros de la familia y allegados de parientes de cada uno de los militares muertos en acción militar», dijo Rumsfeld en un comunicado dirigido al diario militar Stars and Stripes. *

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