La médica afirmó que ingresó a la Embajada argentina a pedir información

Hilda Molina está en su casa: no pidió asilo al gobierno argentino

Hilda Molina dijo a traves de una comunicación telefonica desde su casa a canal 13 de Buenos Aires que había ido a la embajada Argentina en la capital cubana a los efectos de informarse sobre los trámites que el presidente Nestor Kirchner impulsa para lograr que el gobierno cubano le permita viajar a Buenos Aires donde viven su hijo, nuera y dos nietos a quienes no conoce.

«Jamas pedi ni pedire asilo politico», remarco la cientifica que dirigio un famoso instituto de rehabilitación en La Habana. Y aunque reiteró que mantiene su enfrentamiento con el gobierno de Fidel Castro, afirmó que ella quiere viajar a Buenos Aires y regresar a La Habana. «Si pidera asilo politico, una figura no contemplada en Cuba, no podria hacerlo», sentencio.

La medica explico que debio quedarse mas de lo previsto en la sede diplomatica argentina porque su madre, de casi 90 anos, tuvo una descompensaicón y que le desagradó que en la prensa porteña e internacional afirmara que habia pedido asilo politico.

De todas maneras, el caso ha tensionado las relaciones entre los dos países y aqui se considera que el manejo diplomatico local no ha sido el más indicado.

El hijo de la médica, Roberto Quiñones, sostuvo en declaraciones al periodismo de Buenos Aires que su madre, quien aguarda el permiso desde hace 10 años, se encontraba alojada en la Embajada argentina como «huésped» y que no solicitó asilo político.

Las autoridades diplomáticas argentinas en Cuba evitaron formular comentarios sobre la presencia de Molina dentro de la Embajada, que esgrimiendo «razones administrativas» cerró sus puertas al público.

«Cualquier información debe ser consultada en la cancillería» en Buenos Aires, afirmó Eduardo Gómez, encargado de negocios y temporalmente al frente de la misión en ausencia del embajador Raúl Taleb, quien regresará mañana a La Habana.

La residencia argentina, ubicada en el barrio de Miramar, permanecía ayer con sus puertas cerradas y hermética a la inquietud de fotógrafos y periodistas de medios extranjeros apostados a la entrada, según constató ANSA.

El consulado, que habitualmente atiende al público de martes a viernes, estará cerrado hoy y mañana «por razones administrativas», según un cartel colgado en la puerta de ingreso.

El cónsul argentino, Pablo Virasoro, rehusó también efectuar declaraciones a la prensa, al igual que el secretario cultural Eduardo Porretti, quien remitió toda consulta a Buenos Aires.

En el centro de una disputa diplomática bilateral desde hace meses, la neurocirujana –fundadora de un centro neurológico de prestigio en Cuba– intenta desde hace 10 años sin éxito viajar a Argentina a visitar a su hijo radicado en ese país y conocer a sus dos nietos.

Roberto Quiñones desde Buenos Aires explicó que su madre había acudido a la embajada Argentina para «recibir oficialmente la información de la negativa del viaje», cuando «la abuela se puso mal y sufrió un pico de presión», lo que motivó que los funcionarios las «dejen ahí transitoriamente».

Sin embargo, Quiñones subrayó que teme por la vida de su madre y observó que su «gran miedo» es que ella «sea más reprendida, más asediada» por el tono que alcanzaron las tratativas para lograr la visita.

Por ese motivo, Quiñones le pidió al presidente Néstor Kirchner que «en este último tramo de este gran conflicto que no nos dé la espalda, que no nos abandone y que haga cualquier esfuerzo para que Hilda Molina pueda venir a la Argentina».

Su esposa argentina a su vez apeló «a la buena voluntad de (la senadora nacional y primera dama) Cristina Fernández de Kirchner, para que refuerce el pedido en favor de su suegra, ante el gobierno cubano.

El caso, que parecía resolverse favorablemente después de intensas gestiones argentinas que involucraron hasta al presidente Kirchner, se empantanó con la contrapropuesta cubana que ofertó a los familiares de Molina en Buenos Aires que viajaran a La Habana, lo que fue rechazado por éstos.

«Quiero ir a Argentina a ver a mi hijo, conocer a mis nietos y regresar, no quiero irme de Cuba», dijo a ANSA días atrás la mujer, ex diputada y fundadora del reputado Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren) a cuya dirección renunció en 1994 en discrepancia con la política oficial de salud.

Desde ese año la mujer intenta viajar a Buenos Aires para visitar a su hijo que adoptó la nacionalidad argentina y conocer a sus nietos Roberto y Juan Pablo, de 9 y 3 años respectivamente.

En tanto, la Cancillería argentina en Buenos Aires guardó silencio respecto de la estadía de la neurocirujana en la sede de La Habana, así como sobre el supuesto pedido de asilo político.

Una postura similar fue la que dejó ver esta mañana el canciller Rafael Bielsa en la reunión de países del Mercosur que se desarrolla en Belo Horizonte, Brasil, al no realizar declaraciones a la prensa. *

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