Llamó a construir una "ciudadanía mundial"

El Papa condena la violencia

El Pontífice se refirió en su mensaje por la Jornada Mundial de la Paz a los conflictos en Africa y Palestina, y especialmente al «drama iraquí (que) se extiende, por desgracia, a situaciones de incertidumbre y de inseguridad para todos». «En el querido continente africano persisten conflictos que han provocado y siguen provocando millones de víctimas», escribió Juan Pablo II en su mensaje de 14 páginas para la Jornada, que se realizará el 1º de enero próximo.

«¿Y cómo no recordar la peligrosa situación de Palestina, la tierra de Jesús, donde no se consigue asegurar, en la verdad y en la justicia, las vías de la mutua comprensión, truncadas a causa de un conflicto alimentado cada día de manera preocupante por atentados y venganzas?», añadió.

«Para conseguir el bien de la paz es preciso afirmar con lúcida convicción que la violencia es un mal inaceptable y que nunca soluciona los problemas», sentenció Juan Pablo II. «La violencia es un mal inaceptable», que «nunca resuelve los problemas» y «la paz es un bien que se promueve con el bien», dijo el Papa.

La paz «es una bien para las personas, para las familias, para las naciones de la tierra y para toda la humanidad», afirmó el Pontífice, y hace hincapié en que el bien, sin embargo, se debe «guardar y cultivar mediante decisiones y obras de bien». «La violencia es una mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad; la violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano», agregó.

Por este motivo, Juan Pablo II consideró «indispensable» llevar adelante «una gran obra educativa de las conciencias» dirigida sobre todo a los jóvenes, para que se les abra el horizonte del «humanismo integral y solidario».

El Papa pidió además a los gobernantes del mundo «la tutela de las minorías, la asistencia a los refugiados y la movilización de la solidaridad internacional para todos los necesitados».

«El único remedio verdaderamente eficaz para permitir a los Estados afrontar la dramática cuestión de la pobreza es dotarles de los recursos necesarios mediante ‘financiaciones externas  públicas y privadas  otorgadas en condiciones accesibles, en el marco de las relaciones comerciales internacionales, reguladas de manera equitativa», indicó Juan Pablo II en su mensaje. En este sentido, el Papa abogó por una «movilización moral y económica», que respete «los acuerdos tomados en favor de los países pobres, por un lado, y por otro dispuesta también a revisar dichos acuerdos cuando la experiencia demuestre que son demasiado gravosos para ciertos países». *

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