Pasión, poder y desamor

El ministro del Interior británico, David Blunkett, de 57 años y casi ciego, presentó su renuncia ayer miércoles tras reconocer que su ministerio intervino en el trámite de un visado para la nodriza de su ex amante.

«Con inmenso pesar, presenté hoy mi renuncia al primer ministro» Tony Blair, afirmó Blunkett, después de estar bajo los reflectores durante tres semanas.

Su cargo peligraba desde el 27 de noviembre, cuando un diario lo acusó de haber ayudado a la nodriza de Kimberly Quinn, una periodista casada con un millonario, a obtener un visado permanente en Gran Bretaña.

Blunkett, que era uno de los hombres más poderosos en el gabinete de Blair, explicó que dimitía luego de que Sir Alan Budd, que fue designado para investigar esas acusaciones, estableció que hubo un intercambio de correos entre su oficina y responsables de inmigración sobre la aplicación de un visado para la nodriza.

«Siempre he sido honesto sobre mi recuerdo de los hechos», declaró Blunkett, que nació en la pobreza y sobre cuya adolescencia pesó la muerte horrible de su padre, que murió quemado al caer en un tanque de agua hirviendo. *

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