Con la bendición del presidente Kirchner

Solá se diferencia de Duhalde

Es cosa común en el justicialismo eso de ir cambiando las combinaciones de supervivencia o crecimiento de los dirigentes que comienzan a tomar perfil propio. Solá tiene una larga militancia en el peronismo, anduvo por sus lados progresistas pero también con Carlos Menem y si es gobernador mucho se lo debe a Duhalde, con quien hasta hace poco eran dos partes de un todo.

El enfrentamiento del duhaldismo con el gobernador se profundizó al conocerse la mesa de conducción del Consejo provincial partidario. El órgano al que renunció la semana pasada el propio Duhalde y que encabeza el titular del bloque de diputados nacionales del Partido Justicialista, José Díaz Bancalari, reservó apenas dos lugares simbólicos a los amigos del gobernador, el felipismo. El resto de los cargos fue para los «hiperduhaldistas».

Se venía venir la diferenciación cuando Solá ponderó como una candidata ideal para la renovación del Senado Nacional, a la actual legisladora pero por Santa Cruz, Cristina Fernández, la esposa del primer mandatario. Fue casi un desafío al duhaldismo que piensa para ese cargo en la Cámara alta por el distrito bonaerense en Hilda González «Chiche» Duhalde.

En apoyo a Solá, salió ayer una solicitada en los diarios con la firma de 51 de los casi 70 intendentes bonaerenses de origen peronista y varios legisladores provinciales. El grupo es liderado por Alberto Balestrini (La Matanza), Julio Alak (La Plata) y Raúl Othacehé (Merlo). Los dos primeros tienen perfil propio y gestos progresistas, el de apellido vasco es de temer por sus gestos autoritarios. Mal comienzo para el gobernador, creen en algunos círculos «progres».

De todas maneras, sus adversarios internos salieron ayer a pegarle afiches sobre los propios afiches que Solá hizo difundir con una consigna inocua. La que se le adosó decía : «Felipe, Presidente», una manera de intentar enredar sus lazos con Kirchner.

Va de suyo que Solá al querer jugar fuerte en la provincia que dirige, debe tener objetivos a largo plazo, que van mucho más allá de las importantes legislativas del año que viene. Pero hoy son tiempos para Kirchner.

A tal punto que el Presidente acaba de acordar con un rival de peso, el ex gobernador de Santa Fe y hoy senador nacional, Carlos Alberto Reutemann, para que ese distrito que amenaza pasar a ser controlado en algún momento no lejano por una coalición encabezada por los socialistas, no salga de manos del justicialismo.

Kirchner no duda en acordar con el que se miraba como la esperanza conservadora dentro del justicialismo. Parece desencantado de la perfomance provincial del actual gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, un amigo personal de Fidel Castro si es que el dato ilustra algo. Era Obeid el aliado natural y exclusivo de Kirchner, eso se creía, pero la real politik dice otra cosa.

Solá en cambio estaba en los planes de que en algún momento se ladearía, si las cosas le iban bien a Kirchner, hacia el Presidente. Duhalde quiso acotarlo y el gobernador intenta romper el corsé. Si su plan avanza, podrá ser quien pese en la designación de los candidatos a diputados nacionales y a senadores nacionales por ese distrito en la renovación parlamentaria de octubre.

Con un Solá fuerte, las cosas le pueden ser más sencillas a aliados de Kirchner por fuera del peronismo, que en diversos encuentros van delineando un perfil más amplio de respaldo al Presidente.

Es como ir reconstruyendo el movimientismo que ideó, digamos, Juan Perón, para los días de ahora y los que vienen, donde el justicialismo apunta a dirigir por largo tiempo el país al no encontrar una oposición que le dispute seriamente una alternativa. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje