Galardón del presidente Kirchner

Premian a obispo y a líder de Madres

El martes, el propio primer mandatario fue terminante cuando declaró «no ser neutral» frente a las violaciones a los derechos humanos en los tiempos del terror y que tiene instalados juicios en varios lugares del país a más de un centenar de miembros, en general jubilados, de las FFAA o de fuerzas de seguridad.

Entre el miércoles y el jueves tuvo lugar en Plaza de Mayo la 24 Marcha de la Resistencia, impulsada desde 1981 por las Madres de Plaza de Mayo. En gesto no habitual en tiempos de recuperación de las libertades constitucionales Kirchner recibió en su despacho durante esa movilización a las cúpulas de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y de Abuelas de Plaza de Mayo.

Los analistas, de todas maneras, computaron una menor concurrencia en esta Marcha que en algunos años movilizó a más de 100 mil personas. Acaso una de las razones se encuentre en que muchas de las demandas, como Verdad y Castigo a los violadores a los Derechos Humanos, se estén concretando fuertemente en los últimos tiempos, en gran medida por impulso del propio Presidente.

Pero también es cierto que hubo otros momentos de baja en la participación ciudadana que acudió en otros llamamientos. Hay, sin duda, reservas en alas radicalizadas de organizaciones de este espacio de cómo pararse frente al gobierno. Los partidos de izquierda histórica son opositores frontales incluso en los temas de derechos humanos mientras que las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo respaldan a Kirchner en este tema.

«La Justicia está llegando por medio de la Constitución y la ley, sin venganza, sin atropello, sin secuestro, tortura o desaparición. Está llegando en democracia y convivencia», subrayó Kirchner ayer.

Además remarcó que «asumimos la necesidad de avanzar en la consolidación de los derechos humanos, que pasa por la lucha contra la indigencia y la pobreza, por la salud y la educación».

Dijo todo esto en una ceremonia inédita: la entrega del Premio «Azucena Villaflor» al obispo emérito de Viedma, monseñor Esteban Hesayne, y a Olga Márquez De Aredez, esposa de un médico desaparecido durante la última dictadura, al conmemorarse hoy el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Hesayne es un de los pocos obispos que en tiempos de la dictadura mantuvieron una posición de principios y denunciaron las atrocidades. Márquez De Aredez, es la consecuente Madre del ingenio azucarero Ledesma, en la provincia de Jujuy, que semanalmente desfila portando el retrato de su esposo secuestrado. Su coraje ha sido reflejado en un reciente documental.

«Lógicamente asumimos sobre nuestras espaldas la dura mochila de un país donde culturalmente nos acostumbraron a mirar al costado cuando sucedían y suceden determinado tipos de situaciones y de hechos.

Pero hemos leído con mucha atención el informe que nos acompañaron distintas organizaciones de los derechos humanos y en este caso el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) de distintas violaciones que lamentablemente aún existen hoy en la Argentina».

Pero señaló que un crimen contra un militante de la Central de Trabajadores Argentinos fue rápidamente esclarecido y su asesino, preso.

El premio fue instituido por este gobierno en 2003, a instancias del propio Kirchner, quien eligió el nombre de Villaflor de Devincenti, fundadora de las Madres de Plaza de Mayo en 1977 que luego fuera secuestrada y desaparecida.

Una calle del elegante barrio de Puerto Madero la recuerda. Este sector moderno porteño tiene como una peculiaridad de que todas sus calles recuerdan a mujeres.

Lo son de diversas actividades e ideologías. Unicamente el antiguo Consejo Deliberante vetó un nombre: el de Dolores Ibarruri, la mítica Pasionaria de la guerra civil en España, que había sido propuesto por un legislador socialista. *

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