Los pobres que integran el gabinete de Bush
Haber nacido sin fortuna parece ser un punto a favor para llegar a formar parte del gobierno conformado por George W. Bush para su segundo mandato, según sugieren los recientes nombramientos anunciados por el presidente estadounidense.
El más reciente, el de Jim Nicholson, de 66 años, designado el jueves como secretario de los Veteranos de Guerra, no es la excepción.
Nicholson, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede desde 2001, nació en 1938 en un campo de Iowa (centro), y según cuenta creció en una casa alquilada, sin agua corriente y a veces sin nada para comer.
El nuevo secretario de Seguridad Interior, Bernard Kerik, de 48 años y ex jefe de la policía de Nueva York, tiene una historia no menos dramática. Hijo de una prostituta que fue asesinada por su proxeneta, Kerik frecuentó las bandas de Nueva York antes de convertirse en un ‘superpolicía’. En los años 80 condujo la lucha contra el narcotráfico en Manhattan, sobresaliendo por el arresto de 60 miembros del cartel colombiano de Cali.
Su labor de primer nivel durante los atentados de setiembre de 2001 y luego una misión en Irak le garantizaron la simpatía del presidente republicano.
Alberto Gonzáles, 49 años, el nuevo secretario de Justicia, es también un hijo de la pobreza. Nació en Houston en Texas (sur), estado del cual Bush fue gobernador antes de ser electo a la Casa Blanca en 2000, en el seno de una familia de trabajadores inmigrantes mexicanos.*
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