La Comunidad Sudamericana de Naciones
En el Cuzco legendario se colocó ayer la piedra fundamental de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Cierto que por ahora es un proyecto que llevará tiempo hasta su concreción cabal. Pero el primer paso es trascendente en cuanto expresa la voluntad política de integrar a todas las naciones del sur de América Latina, incluyendo también a Guyana y Surinam. (Estas eran antes colonias inglesa y holandesa, respectivamente, mientras la Guayana francesa sigue siendo un departamento de ultramar de Francia). México y Panamá oficiaron de observadores en esta III reunión de presidentes de América del Sur que dio nacimiento a la CSN, matrizada en la Declaración de Cuzco suscrita en la víspera.
Voluntad integradora
De hecho, la Comunidad Sudamericana de Naciones permitirá unir en una estructura única a las naciones del Mercado Común del Sur (Mercosur): Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más las agrupadas en la Comunidad Andina de Naciones (CAN): Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, con el agregado de Chile y de las dos ex Guayanas. Con anterioridad, ya el Mercosur había suscrito acuerdos de asociación en diverso grado con Venezuela, Perú y Chile, o sea que solamente quedaban fuera Colombia y Ecuador. Ahora se aspira a unificar la integralidad del subcontinente. Como señaló el ex presidente argentino Eduardo Duhalde, presidente del Comité de Representantes Permanentes del Mercosur, la CSN constituirá la mayor área integrada del planeta, con una superficie de 17 millones 658 mil kilómetros cuadrados, una población de 361 millones de habitantes, un PBI de 973.613 millones de dólares y exportaciones por 181.856 millones de dólares (y una deuda externa superior a 315 mil millones de dólares). Es en este sentido que el ex canciller peruano Allan Wagner, secretario general de la CAN, afirmó que «será histórica la unión regional y permitirá redimensionar nuestras perspectivas y programas políticos», y pronosticó que «en 15 años América del Sur tendrá un nuevo mapa basado en la integración comercial, económica y social de sus 12 países». Perú está señalado como futura sede de la CSN.
El proceso que se inicia en Sudamérica es objeto de comparación con el que se desarrolló en Europa a partir de la comunidad del carbón y del acero (plan Schumann) para culminar en la Unión Europea, hoy extendida a 25 miembros con la incorporación de naciones del este y en trance de ulterior ampliación (Turquía y otros países). En Cuzco se propuso el objetivo de avanzar hacia una identidad sudamericana, que se exprese en un futuro no lejano en moneda y pasaporte únicos.
Conexión física y energética
Brasil fue gran impulsor de esta iniciativa, habiendo propuesto en la cumbre de 2000 en Brasilia una unión basada en una integración de la infraestructura en recursos energéticos, telecomunicaciones y ejes viales que favoreciera un aumento de la productividad regional. El actual presidente impulsó esta política desde el comienzo de su mandato y en Cuzco destacó la trascendencia de la integración de las infraestructuras de comunicaciones, para comenzar a superar el aislamiento que padecen nuestras naciones entre ellas, y en materia energética, para explotar todas las potencialidades de nuestros países en ese rubro, en beneficio mutuo. Un hecho característico es que, en el entorno de la cumbre, los presidentes Lula y Toledo firmaron un acuerdo para concretar el financiamiento de la carretera interoceánica que unirá la ciudad de Assis, en el estado de Acre (en ambos ganó el PT, dicho sea de paso) con los puertos de Matarani, Ilo y Marcona en la costa peruana del Pacífico. Y Duhalde, por su parte, anunció el lanzamiento de 34 obras públicas por 17 mil millones de dólares, con aportes del BID, para integrar físicamente a América del Sur. Según el presidente boliviano Carlos Mesa, «Cuzco recoge el mensaje de la historia que es el mensaje de unidad a través de lo que los incas convirtieron en un símbolo: la infraestructura y las vías de comunicación».
1º de marzo en Montevideo
Para los pueblos sudamericanos, la integración sólo puede deparar beneficios. Es la región del planeta con mayor desigualdad social. Ahora, según datos de la FAO, 53 millones de latinoamericanos sufren hambre crónica, en un mundo en el que cinco millones de niños mueren cada año por desnutrición. El mismo informe elogia los resultados del plan Hambre Cero en Brasil. Esta forma de integración dará a América del Sur mayor poder de negociación, como bloque. Según algunos analistas, esto preocupa a EEUU con vistas a las tratativas sobre el ALCA. El próximo paso en la materia será la reunión de los cancilleres del Mercosur y del CAN que se verificará en Montevideo el 1º de marzo de 2005, cuando asuma Tabaré Vázquez. *
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