Esta semana nace la Unión Sudamericana de Naciones

Kirchner no quiere control del FMI

Es además parte del proceso de recomposición del capitalismo agudizado después del 11S, y cuya máxima expresión no militar es la competencia desatada entre el Euro y el dólar que obliga a medidas defensivas de los restantes bloques económicos. No es el de la US, un nacimiento casual, y debe asociarse también con el inminente Ouro Preto II, el intento para superar las contradicciones dentro del Mercosur particularmente entre Brasil y Argentina, de modo de ir afianzando un entidad sudamericana que comience a tallar políticamente en el mundo.

Que Néstor Kirchner haya anticipado que no irá por razones de salud no modifica la descripción del proceso que se pondrá en funcionamiento. En todo caso al argentino le puede pasar lo del cuento del pastor y el lobo. Sus ausencias en encuentros regionales como el del Grupo Rio porque lo aburrían o necesitaba de ese tiempo diplomático para otras obsesiones, reales, como la deuda externa, acaso lo debiliten ante sus pares que saben lo que es dedicarle tiempo a las relaciones personales entre mandatarios. Como en este país funciona el síndrome de Ptolomeo, no falta el chusco que crea que Kirchner no va a Cuzco porque cela de Lula, el lider del proceso integrador, o de Eduardo Duhalde, su rival dentro del peronismo y que actuó como enhebrador supranacional de este desafío. El ex mandatario parece que le comentó a Kirchner que cuando anduvo por Cuzco le subió la presión. Fueron palabras que alertaron al Presidente para suspender su viaje.

Son miradas enanas frente a lo que constituye la coordinación entre 10 naciones con una superficie que duplica a la de EEUU, 380 millones de almas, rico en alimentos y con reservas de todo tipo y necesidad, no desdeñable desarrollo tecnológico y elevada capacidad profesional de sus trabajadores y técnicos y muchas cosas más que aparece en tiempos del nuevo mandato de George W. Bush y con ello una nueva ofensiva por el ALCA y de sus proyectos estratégicos para el región donde tiene enclaves militares que busca diversificar para una concepción de dominio. Dentro de la US hay fuertes contradicciones, sobre todo por la postura de los países bañados por el Pacífico que anudaron acuerdos económicos diferenciados con los norteamericanos. Es una realidad interesante y si se quiere inquietante, pero es parte del desafío planteado, entre otros, que la entidad a crearse sea atractiva para los capitales dentro de una concepción no liberal. El Consenso de Washington, capotó y es otra de las motivaciones de lo que nacerá en Perú.

¿Qué piensa Kirchner de todo esto? Que es un paso importante que por ahora no es más que una carta de intención y que hay que ver. ¿Desde afuera o desde adentro de este proceso que tanto agrada a Lula y a Chávez?

Kirchner repite entre sus íntimos que su ambición es terminar con los controles del FMI que en rigor son actos de presión para un sesgo definido para la deuda en default o como se satisfacen los reclamos de los capitales concentrados. El Presidente no piensa en salir con un portazo y duda si este paso lo confronta con el G7, del que el FMI es su instrumento de intervención económica. O lo genere roces que hagan más penosa la renegociación de la deuda, ahora en dudoso trámite después que el Banco de Nueva York que debía ser el agente de cambio que tiene que asentar quien recibe un bono nuevo por otro en default fue sacado del trámite.

Si el traspié con ese banco, así como la militancia del gobierno de Italia en favor de los tenedores de bonos explican algo del estancamiento del canje, nadie le saca de la cabeza a Kirchner y a varios ministros de que el equipo económico que encabeza Roberto Lavagna, cometió muchos errores.

Son razones que han dado espacio para el rumor de una salida precipitada de Lavagna y que obligo a Kirchner tres veces en pocos días a decir que nada de eso o ocurrirá. Pero la verdad la verdad, es que hay funcionarios que destilan de veneno contra el ministro, al que incluso lo acusan de prepararse para sucederlo a Kirchner en el 2007. Son internas que favorecen la estrategia de los acreedores.

A Lavagna le cuesta asumir las falencias del equipo negociador de la deuda pero conoce que sus enemigos son muy poderosos. Vale la pena reiterarlo: están en juego 82 mil millones de dólares sin contar intereses a regatear e imponerles una quita del 75%, no es un camino sin espinas.

Que el FMI haya admitido que es mejor antes de seguir con la paralizada negociación bilateral que Argentina encauce su problema con la deuda. Lo mismo pedían aquí pero para el Fondo puede ser aguardar la capitulación, si es que no se consigue el bendito banco que haga la operación. No está descartado que se recurra otra vez al Banco de Nueva York, por su capacidad técnica. Otro no aparece en el horizonte y cuando más tiempo pase, será difícil lanzar la operación el 17 de enero. Otra suspensión puede generar más ruidos que el de estos días.

¿Existen diferencias entre el Presidente y su ministro clave? Si en varios temas pero los dos saben, vale reiterarlo, que se necesitan más que nunca y que no hay tiempo para rifarlo en menudencias.

 

Tiempos de huelgas

Aunque el espacio piquetero sigue generando movilizaciones, lo que surge en el horizonte son las luchas obreras de la cual, la huelga de los trabajadores telefónicos es algo más que un conflicto. Puede ser el primer paso para el despliegue de acciones por incrementos de salarios, un tema que se creía del pasado.

Hasta ahora las escasas mejoras en los ingresos del trabajo en blanco (ojo que casi un 40% labora en «negro») han sido por decreto, pese a que funcionan numerosas comisiones paritarias con nuevos convenios en pocos casos: las más, están estancadas.

Como estaba la paritaria de la telefónica. Pero la sección Capital del sindicato que nuclea a peronistas y sectores de izquierda, retomó el camino de la movilización callejera, las asambleas por sección de trabajo y la ocupación de los resortes claves de un servicio primordial. Las dos empresas que controlan el servicio telefónico, Telefónica (mayoría, capital de España) y Telecom (predominio europeo), no son ni las que han perdido rentabilidad ni las que requieran de ajustes tarifarios, ese reclamo de todo el resto del mundo de los servicios públicos privatizados.

Se juegan en este conflicto no solamente salarios, sino si el Estado pasará a controlar como corresponde a este y otros servicios públicos, una promesa incumplida del gobierno y del Parlamento, que encajonó, a pedido presidencial, el proyecto para esta faena del futuro.

Y de como le vaya a los telefónicos podrá medirse el futuro de las convenciones colectivas. ¿Como juega el gobierno en la coyuntura? Ha dado guiños, solo guiños, en favor de los trabajadores, pero no quiere enfrentarse a las empresas, al menos por ahora.

Por el pluralismo en la conducción de esta lucha, es que ha logrado la solidaridad de la CGT y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Esta concurrencia no frecuente, da espacio a otros gremios, como lo docentes, ferroviarios y otros que también se suman a los reclamos de mejores ingresos.

Hay luchas sindicales que desconocen a las dos centrales como la de los trabajadores del subterráneo más vinculadas a partidos de izquierda que influencian sobre sectores piqueteros.

Y hay también mayor represión, sobre todo en el interior del país, cuando los reclamos por trabajo pasan del dicho al hecho: así acaba de ocurrir con una ocupación de un campo petrolero en la provincia de Santa Cruz, la tierra del Presidente. A él y los suyos no le sacan la idea que hay «concentración» del Partido Obrero y afines en el extremo sur, para desprestigiarlo. Puede: pero la desocupación es un escándalo.

Que la Iglesia Católica es influyente no es una novedad. Tampoco que siga dando muestras de intolerancia. Un artista plástico, León Ferrari, una gloria y un irreverente estético, está haciendo una retrospectiva de su obra que para los obispos es «obscena». Es que desacraliza lo religioso no desde el ateísmo, que no sería el problema, sino desde una perspectiva cristiana no oficial, para decir algo comprensible.

El obispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, no sólo reclamó al jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que le retire el permiso al artista de exhibir en un salón de la comuna, sino que mandó a beatas y beatos a provocar en la exhibición intentando suspenderla por vías de los hechos. Ocurrieron destrozos de obras del autor y detenciones.

Y es Bergoglio, un papabile, acaso por eso, que estaba considerado como moderado y transformador. No hay caso: cuando el sexo aparece, los curas se enloquecen. Ferrari no escatima en eso de pintar órganos genitales.

Más intolerancia obispal brotó ante propuestas del gobierno porteño sobre educación sexual que para los curas es tan dañino como satánico. La presión ha dado sus frutos y el Presidente y su esposa debieron declararse contrarios a modificar la legislación sobre el aborto, a pesar que el ministro de Salud grite por hacer algo en esa materia, vista la grave situación de la niñas en los barrios marginales.

Hay una mayoría, según las encuestas, que reclaman una nueva política estatal en materia sexual que estos días a propósito del Día contra el Sida o el de la Identidad Sexual, han servido de excusa para que se relaten las penurias de las minorías sexuales o las de las madres que son aún niñas por falta de educación y bastante cosas más.

Con todo, en distritos como el porteño las minorías sexuales han ganado espacios de respeto increíbles hace poco tiempo, al punto que la Reina del Plata es un lugar de preferencia de los gays de otros países.

Esta muestra de tolerancia choca con el fanatismo. *

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