Para que se permita salir de Cuba a una médica

Kirchner le hace un pedido a Castro

Con todo, se reconoció que el embajador argentino Taleb viajará a Buenos Aires «por cuestiones familiares y personales, y aprovechará su presencia aquí para conversar con el canciller Rafael Bielsa sobre la situación de Hilda Molina», informó el vocero de la Cancillería, Oscar Feito.

¿Tensión entre gobiernos que se consideran amigos? El de Argentina hace tiempo que por vías diplomáticas discretas, con criterio «humanitario», busca que La Habana permita que Molina sea autorizada a viajar a Buenos Aires para visitar a su familia, a quien no ve desde hace más de un decenio. Eso «no implica un conflicto diplomático», sostuvo Feito.

Sin embargo, lo discreto pasó a ser público y hasta una suerte de presión. La lectura del Palacio San Martín sería que el momento es propicio luego de la excarcelación de seis disidentes cubanos que se produjo esta semana.

A partir de allí el propio canciller habló sobre la posibilidad de que la médica viaje a la Argentina a reunirse con su hijo –a quien no ve desde hace 10 años– y sus nietos, nacidos aquí, a quienes aún no conoce.

A fines de octubre, Bielsa mantuvo en Madrid una reunión con su par español, Miguel Angel Moratinos, a quien le solicitó que hiciera gestiones ante Cuba por Molina, de 61 años.

Menos de 48 horas más tarde, diplomáticos españoles se pusieron en contacto con el embajador argentino en La Habana, Raúl Taleb, para coordinar acciones.

Luego de las recientes liberaciones que dispuso Castro –interpretadas como un gesto hacia Europa, y en especial hacia España–, en la Cancillería comenzaron a imaginar que era posible una flexibilización de las posturas de La Habana respecto de la situación de Molina.

Molina «nunca fue catalogada como delincuente», el gobierno cubano liberó a disidentes a los que había condenado por supuestas infracciones a la ley.

«Son elementos que el gobierno de Cuba tendrá que ponderar frente a un pedido explícito que ha hecho la República Argentina», subrayó Bielsa, quien con igual meta gestionó personalmente ante Gabriel García Márquez que lo ayudara.

Molina fue directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica, una prestigiosa institución médica que ella ayudó a fundar y que para Fidel Castro era una prioridad.

Allí se atendió Cesar Jaroslavsky, el fallecido dirigente de la Unión Cívica Radical, que salió del país en silla de ruedas y retornó caminando.

A Radio Mitre la médica le comentó que sus diferencias no eran con Castro sino con los encargados de la política sanitaria porque privilegiaron como tarea del Centro Internacional, la atención de pacientes extranjeros.

Kirchner cambió la política hostil de Carlos Menem frente a la Isla y ordenó que no se condenara a Cuba en Ginebra. Su viaje, y otro de su esposa, la senadora Cristina Fernández, están pendientes de fecha y se cuenta que no irán a la Isla mientras el caso Molina esté sin solución.

En todo caso, este entrevero equilibra otro más serio: el que el gobierno argentino mantiene los últimos días con el de Silvio Berlusconi por su faena en boicotear el canje de la deuda en default, el principal objetivo de Kirchner. *

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