Muere un niño cada cinco segundos
Mil doscientos millones de personas viven en condiciones de pobreza absoluta, más de 800 millones padecen hambre y cada cinco segundos un niño muere por esa causa en el mundo, denunciaron ayer en Roma tres organizaciones de las Naciones Unidas, FAO, IFAD y PAM.
La diferencia entre la vida y la muerte, en la gran mayoría de los casos, depende de las ayudas humanitarias internacionales.
El hambre y la desnutrición se cobran 10 millones de vidas por año, es decir, 27.300 por día, mientras 842 millones de personas no tienen qué comer, una cifra superior a la población de Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón.
Por otra parte, el hambre y la desnutrición constituyen el riesgo número uno de muerte en el mundo, más que el sida, la malaria y ambas enfermedades juntas.
Las familias pobres gastan más del 70 por ciento de sus ingresos en comida, en tanto en los países desarrollados destinan a ello un 10 por ciento.
El hambre es hereditario: anualmente, 17 millones de niños nacen con escaso peso porque sus madres están desnutridas. Casi 11 millones de niños de menos de 5 años mueren en los países en vías de desarrollo anualmente y la desnutrición es la causa de ello en el 60 por ciento de los casos.
El congreso «Lucha contra el hambre y la pobreza» de Roma trató no sólo este tema sino también la posibilidad de sobrevivir de 900 millones de pobres que viven en áreas rurales. *
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