El presidente iraquí dijo que respetarán los comicios
Opinó, respondiendo al argumento de la seguridad que esgrimen los partidarios de una postergación, que «llevar a cabo elecciones ayudaría a resolver muchos de los problemas de Irak» y que daría una «legitimidad» a los dirigentes del país.
Por su parte, el primer ministro chíita Iyad Alaui debía reunirse este miércoles con iraquíes que viven en el exterior y dijo que desea la participación de sus compatriotas exiliados en las elecciones generales del 30 de enero de 2005.
El mes de noviembre que acaba de concluir ha sido uno de los más sangrientos que han tenido que afrontar las fuerzas armadas estadounidenses, que perdieron 134 hombres, a pesar de que Alaui aseguró que la violencia había disminuido en el país tras el lanzamiento de la onfesiva que permitió arrebatar Faluya a los rebeldes.
La semana pasada diecisiete partidos y organizaciones moderados, conducidos por el sunnita Adnan Pachachi, quien había sido candidato a la presidencia, pidieron que las elecciones se postergaran seis meses, opinando que el estado de inseguridad no favorece realizarlas en enero.
Uno por uno, la comisión electoral independiente, el gobierno dirigido por el primer ministro, Estados Unidos y los jefes religiosos y políticos de la comunidad chíita, mayoritaria en el país, se fueron pronunciando a favor de mantener la fecha prevista.
El presidente opinó que estas elecciones deben «garantizar los derechos de los chíitas, los sunnitas y los kurdos, los tres principales componentes del pueblo iraquí». «Todas esas comunidades y las otras deben participar en el proceso político», recalcó, mientras algunas voces sunnitas se alzaban para pedir el boycot de las elecciones.
Al comenzar la conferencia de prensa el jefe del Estado presentó a la prensa su formación política Iraquiun (iraquíes), recalcando que se trata de un partido abierto a todo los componentes étnicos y religiosos del país.
Según él, esta formación que se presentará a las elecciones, tiene como programa defender los derechos fundamentales de los iraquíes, la unidad y el carácter federal de Irak y el papel esencial del sector privado en la economía del país.
«Creemos que la solución ideal para los problemas de seguridad es confiar el mantenimiento del orden a fuerzas iraquíes entrenadas y capaces», dijo, subrayando que es poco realista pedir actualmente la partida de las fuerzas extranjeras del país.
«Queremos asociar el sector privado a la reconstrucción del país en vez de recurrir a compañías extranjeras que ejecutan los proyectos y posteriormente abandonan Irak», subrayó.
El presidente se felicitó de las nuevas relaciones con Arabia Saudita «un país que jamás se ha inmiscuido en los asuntos internos de Irak».
Yauar vivió en Arabia Saudita antes de la caída del régimen de Saddam Hussein en abril de 2003 y mantiene buenas relaciones con los dirigentes de Riad. *
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