Las elecciones ucranianas serían invalidadas y se votaría nuevamente
«Las dos partes se pusieron de acuerdo para una nueva mesa redonda tras la decisión de la Corte Suprema ucraniana», declaró ayer miércoles el presidente saliente Leonid Kuchma, rodeado de los dos rivales de la presidencial, el primer ministro Viktor Yanukovich, declarado vencedor, y el opositor Viktor Yushchenko.
El líder de la oposición repitió que exige la organización de una nueva segunda vuelta y que se opone categóricamente a la idea de recomenzar de cero todo el proceso electoral.
«Sólo una nueva segunda vuelta puede dar fin» a la crisis política, insistió el jefe de la coalición liberal Nuestra Ucrania antes las decenas de miles de manifestantes reunidos en la plaza de la Independencia de Kiev.
«En las 24 horas que sigan la decisión de la Corte, los juristas discutirán qué es lo que se debe hacer», dijo Yushchenko a la prensa.
Todos las miradas se dirigen hacia la Corte Suprema, reunida desde el lunes, y que en los próximos días debe pronunciarse sobre la validez de las elecciones del 21 de noviembre.
La oposición no reconoció el resultado oficial, denunciando fraudes masivos y decenas de miles de personas se volcaron a las calles para protestar contra «el robo» de sus votos, acampando noche y día en la plaza de la Independencia.
Ayer miércoles Yanukovich pidió a su vez que se anulara la segunda vuelta, denunciando fraudes en las regiones occidentales favorables a Yushchenko.
Todo el mundo concuerda que parece bastante improbable que la Corte Suprema considere válidos los resultados de una elección que ambos candidatos rechazan.
Sin embargo, nada asegura una salida de la crisis puesto que las posiciones de ambos bandos son diametralmente opuestas.
Y falta aún por decidir si se rechaza sólo el resultado de la segunda vuelta, como reclama la oposición, o si se debe recomenzar todo el proceso electoral, como preconizan el presidente Kuchma y Yanukovich.
Cualquiera sea la solución adoptada, se necesitará tiempo para organizar un nuevo escrutinio, aseguró el Alto representante de la política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, uno de los mediadores que relanzó el diálogo en Kiev.
Hay que hacer modificaciones a la ley electoral ucraniana para salir de la crisis y la fecha de un nuevo escrutinio «no podrá ser fijada antes de un mes», explicó Solana.
La oposición se dijo optimista tras la mesa redonda, en la que también participaron el presidente polaco Aleksander Kwasniewski y el presidente lituano Valdas Adamkus, al igual que el presidente de la Duma, el ruso Boris Gryzlov.
«Creo que el poder cede a la presión de la calle y de los políticos occidentales», dijo Yushchenko, añadiendo que «hay progresos en lo que se refiere a la organización de un nuevo comicio».
La oposición aceptó levantar el sitio a los edificios administrativos.
«Cuando el poder da muestras de buena voluntad, no tenemos necesidad de controlar la sede del gobierno y de la presidencia», recalcó el opositor. *
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