Renunció Tom Ridge, el padre del semáforo antiterrorista
Tal como había dado a entender a fines de julio último, Ridge abandonará la administración republicana para volver a la actividad privada y cumplir con sus obligaciones de padre de familia.
En aquella oportunidad, Ridge había dicho que necesitaba volver a los negocios privados para poder pagar los gastos de sus hijos Tommy y Lesley en la universidad, algo que -afirmó- no puede hacer con los 175.000 dólares anuales que gana como ministro.
«Seguiré en mi cargo hasta febrero próximo, a menos que mi sucesor sea aprobado por el Senado antes» de esa fecha, dijo el ministro en la rueda de prensa que convocó para anunciar su renuncia. «Obviamente, fue una decisión muy difícil», agregó.
Es tiempo «de darle a mi familia una prioridad mayor», explicó Ridge, el primer ministro de Seguridad Interior de la historia de Estados Unidos.
Ridge asumió el cargo en octubre de 2001, pocos días después de los atentados del 11 de setiembre contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York, que dejaron 3.000 muertos y al país muy confundido sobre el estado de su seguridad interior.
Este ex gobernador de Pennsylvania aceptó el puesto con alguna renuencia, pero no pudo esquivar el pedido del presidente Bush, quien quiso reunir dentro de un solo ministerio a las más de veinte agencias norteamericanas, con unos 180.000 empleados, relacionadas con la protección del país fronteras adentro.
Bajo su mandato nació y dio sus primeros pasos el gigantesco ministerio de Seguridad Interior, que se formó a partir de enteras agencias de otras secretarías, desde los controles aduaneros, fronterizos y migratorios a la oficina de control de enfermedades animales, pasando por la oficina de seguridad en los transportes y la Guardia Costera.
Sin embargo, quedaron fuera de la órbita de su ministerio tanto la CIA como el FBI, las dos agencias duramente criticadas por la pobre labor de prevención de los ataques terroristas.
La creación de la nueva figura del «zar antiterrorismo», sugerida por la comisión independiente que investigó los atentados y aceptada a regañadientes por el presidente Bush, habría sido -según trascendió ya en julio- una de las razones principales de la renuncia de Ridge.
La otra, según explicó el propio ministro, es económica. Ridge, que tiene 59 años, tendrá después de febrero las puertas abiertas de incontables corporaciones que querrán contar con su experiencia a cambio de cifras millonarias.
Con Tommy y Lesley en edad de concurrir a las muy caras universidades estadounidenses, Ridge terminó de sacar cuentas y decidió presentar ayer su renuncia. El informe del College Board para este año reportó un aumento del 10,5 por ciento en las cuotas de las universidades públicas y del 6 en las privadas.
El promedio de la «tuition» en una universidad privada fue estimado por el mismo reporte en 27.000 dólares anuales, incluyendo habitación y comidas para el estudiante. Pero las universidades de élite a las que seguramente concurrirán los hijos de un personaje como Ridge -Harvard, Yale o Princeton, por ejemplo-, cuestan al menos 40.000 dólares anuales.
Con la salida de Ridge son ya siete los ministros renunciantes, comenzando por el secretario de Estado, Colin Powell, y el de Justicia, John Ashcroft. Estos serán remplazados por el asesor jurídico del presidente, Alberto Gonzáles, y la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice.
También anunciaron su salida los ministros de Agricultura, Ann Veneman, de Educación, Rod Paige (será suplantado por Margaret Spellings, otra estrecha colaboradora de Bush), y el Energía, Spencer Abrahams.
El lunes se anunció que el empresario de origen cubano Carlos Gutiérrez será el sucesor de Don Evans, el ministro de Comercio saliente. Otro que podría tener los días contados es el ministro del Tesoro, John Snow.
Sobre el sucesor de Ridge todavía no existen precisiones, aunque se barajan los nombres de su vice, Asa Hutchinson o -en lo que podría ser un gran golpe político- Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York en los terribles días de los atentados. *
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