Millones de italianos en huelga contra la política de Berlusconi
«Superaremos ampliamente el millón de personas en las calles», afirmó Sergio Betti, responsable de la organización de la CISL, uno de los tres sindicatos organizadores del movimiento de protesta.
Los tres grandes sindicatos CGIL (izquierda), CISL (católico) y UIL (centro), que reivindican unos 12 millones de adherentes, quieren denunciar con esta huelga de cuatro horas ocho en la administración pública un proyecto de presupuesto 2005 considerado «injusto, erróneo e inadaptado para la gravedad de la situación» en el país.
Habrá manifestaciones en 70 ciudades, y las más importantes están previstas en Roma, la capital económica Milán, Turín, sede de Fiat, y Venecia.
El movimiento, que comenzó a las 08H30 GMT, afecta también los transportes. La compañía aérea nacional Alitalia suprimió 136 vuelos, 66 de los cuales internacionales.
En Roma, la estación central se vació progresivamente a medida que se acercaba el momento del paro y una media docena de servicios hacia grandes ciudades de Italia fueron suprimidos.
En los kioscos, sólo aparecieron los diarios allegados políticamente al gobierno de Silvio Berlusconi, como Líbero, Il Mattino o Il Giornale.
Il Giornale, que cuenta con miembros de la familia Berlusconi en su consejo de administración, denunciaba en la primera página la huelga general, quinto movimiento contra el gobierno de Berlusconi desde 2001, bajo el título «El partido de los impuestos en huelga».
En un editorial el mismo diario acusó a los sindicatos de ser «prisioneros de una visión que apunta solamente a los recursos públicos».
La oposición aportó su apoyo a la huelga y sus principales dirigentes estarán presentes en el desfile que se desarrollará en Roma, entre ellos Piero Fassino, secretario general de los Demócratas de izquierda (DS, principal partido de oposición), o Fausto Bertinotti, jefe de los comunistas de Refundación.
Las tres grandes confederaciones convocaron a esta protesta a finales de octubre antes de conocer el proyecto de presupuesto y reducción de impuestos presentado por Berlusconi.
La reducción de impuestos a los particulares, que fue adoptada el viernes e implica unos 6.000 millones de euros (unos 4.200 millones de dólares), aumentó la hostilidad sindical. Esa rebaja impositiva «va a beneficiar sólo a los ricos y no dará nada a los trabajadores», dijo la víspera Gugliemo Epifano, líder de la CGIL.
«La ley de finanzas no prevé nada para los jubilados que han perdido su poder adquisitivo. No hay nada para reactivar la inversión en el país, de lo cual se queja bastante el sector patronal», agregó. «Por otra parte, la reforma será financiada por impuestos indirectos pagados por todos los ciudadanos», advirtió.
El gobierno ya anunció aumentos del impuesto a los cigarrillos y en los timbres fiscales.
Savino Pezzota, secretario general de la CISL, dijo el lunes que la ley de finanzas es una «vergüenza». *
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