Un desastre sanitario por la guerra en Irak

La guerra en Irak causó un desastre sanitario sin precedentes en ese país, al destrozar el sistema médico nacional e incrementar el peligro de enfermedades y la muerte de inocentes, según un reporte publicado ayer en Gran Bretaña.

El informe, realizado por la organización humanitaria médica Medact, concluyó que los casos de enfermedades que se pueden prevenir están aumentando en Irak, además de calificar de «mal organizadas y desastrosas» las llamadas tareas de reconstrucción y ayuda humanitaria en ese país.

También pidió a Gran Bretaña y Estados Unidos que cumplan con la Convención de Ginebra «y desistan de atacar a civiles inocentes y la infraestructura civil del país».

En una entrevista con ANSA, la subdirectora de la organización, la británica Gill Reeve, dijo que debido a los continuos bombardeos y ataques de las tropas de la coalición en Irak «la salud en ese país se ha deteriorado peligrosamente».

«La salud del pueblo iraquí se ha deteriorado notablemente desde la invasión anglo-estadounidense de 2003. Pero además, hemos concluido que Londres y Washington calcularon mal la ayuda humanitaria y la llamada reconstrucción», declaró Reeve.

«Una acción inmediata es necesaria para detener un desastre sanitario de trágicas consecuencias. Por eso, lanzaremos la semana próxima en Londres una campaña nacional en Gran Bretaña, para pedirle al gobierno de Tony Blair que actúe de forma urgente al respecto e investigue cuántos muertos inocentes hubo en Irak», agregó la experta.

El reporte, que se basa en entrevistas realizadas en Jordania a civiles iraquíes, a organizaciones benéficas y a profesionales de la salud que trabajaron en Irak, llamó a Inglaterra y Estados Unidos a establecer una comisión independiente que investigue el gran número de civiles inocentes muertos, como también proveer de ayuda de emergencia y un mejor sistema de salud para el país árabe.

En sus recomendaciones, pidió a las autoridades de la coalición y al gobierno interino iraquí «que permitan el acceso a la salud a todos los iraquíes y no usen incorrectamente las infraestructuras sanitarias con fines militares».

«Lo que está ocurriendo en Irak es de niveles exasperantes. Los iraquíes que entrevistamos y los médicos que trabajaron en ese país hablan de un desastre sanitario de alto alcance. La gente muere por enfermedades que pueden ser prevenidas», denunció Reeve, y agregó que más de 100.000 civiles iraquíes habrían muerto por ataques de las tropas de la coalición.

La guerra de 2003 «exacerbó las amenazas para la salud que ya existían en Irak como consecuencia de los daños infligidos en guerras anteriores, por la tiranía y las sanciones. No sólo creó condiciones para el deterioro de la salud, sino que también dañó la habilidad de la sociedad iraquí para revertir este desastre», indicó el informe médico.

El reporte enfatizó también que es «muy preocupante» el aumento de enfermedades que podrían ser prevenidas entre la población como la diarrea, infecciones respiratorias agudas y tifoidea.

Además, advirtió que los problemas de seguridad «están limitando cada vez más la ayuda sanitaria e humanitaria», particularmente en zonas donde se sigue combatiendo.

«La calidad de los servicios de salud es muy pobre por la falta de financiación, la infraestructura debilitada, el mal desempeño de los proveedores de medicamentos y la falta de personal especializado», indicó el texto.

También precisó que uno de cada cuatro iraquíes depende de ayuda alimenticia externa y cada vez más niños están sufriendo de malnutrición, mucho más que en 2000. *

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