Sharon se prepara para crucial votación sobre retirada de Gaza
El proyecto de ley de resarcimiento a los 8.000 colonos de la Franja de Gaza y Cisjordania, que en el 2005 deben desalojar sus asentamientos, fue aprobado hoy por 13 votos a favor y seis en contra por el gobierno israelí del premier Sharon.
Según el proyecto, los colonos más dispuestos a cooperar, recibirán indemnizaciones mayores, sobre todo si se establecieron en el Neguev o en Galilea.
Una familia media de colonos debería recibir unos 330 mil dólares por dejar su casa, informaron fuentes locales.
Se informó también que aquellos colonos que intenten evitar a los soldados las operaciones de desmantelamiento de las colonias, serán sancionados, y recibirán una indemnización menor.
Una vez desmanteladas las zonas, quienes se atrevan a regresar, serán penados con hasta tres años de cárcel.
Cinco de los ministros que votaron contra el proyecto de Sharon forman parte del partido del premier, el Likud: Israel Katz (Agricultura), Dany Naveh (Salud), Natan Sharansky (Relaciones con la Diáspora), Uzi Landau y Zahi Hanegbi (sin cartera).
El sexto voto en contra fue del ministro de Asistencia Social, Zevulun Orlev, dirigente del Partido Nacional Religioso.
Votaron, en cambio, a favor de Sharon, los ministros del partido de centro Shinui.
El proyecto de ley votado pasará a ahora a una comisión inter-ministerial, para su redacción final.
A partir de mañana, el retiro de Gaza será discutido por la Knesset (parlamento), donde el Likud se presenta profundamente dividido, aunque dispone de apoyo externo del partido Laborista de Shimon Peres.
La votación del parlamento está previsto para el martes por la noche.
Mientras la Knesset discute la entidad de los resarcimientos, el desmantelamiento de las colonias podría ser aprobado por el parlamento recién en marzo próximo.
Según el proyecto elaborado por Sharon, se trata de un retiro gradual de los territorios palestinos.
Al principio serán desmantelados tres asentamientos en el centro de la Franja de Gaza (Netzarim, Morag, Kfar Darom), y luego cuatro pequeñas colonias de Cisjordania (Kadim, Ganim, Sa-Nur, Homesh).
Más adelante será el turno de las colonias del sur de la Franja de Gaza, Gush Katif, y finalmente los colonos del extremo norte de esa región palestina.
Las operaciones podrían comenzar en junio de 2005 y concluir en tres meses.
Por temor a que unidades militares donde es fuerte la presencia de soldados y oficiales religiosos se rebelen a las órdenes, el desmantelamiento de los colonos será confiado en buena parte a unidades de la guardia de frontera.
Fuentes militares prevén además que será necesario movilizar unidades de reservistas y a toda la policía israelí.
De acuerdo al proyecto de ley, Israel dejará tras de sí tierra quemada. Todas las casas de los colonos serán demolidas, para impedir que las llaves sean entregadas a familiares de «terroristas» palestinos.
Por otro lado, dos rabinos pidieron en una carta al consejero jurídico del gobierno y fiscal general del Estado, Menachem Mazuz, que inicie un proceso judicial contra el premier Sharon, a quien acusan de «ayuda a los nazis».
Lo informó hoy el periódico Yedioth Aronoth en su sitio en Internet, según el cual los dos rabinos sostienen que el plan de Sharon de retiro de la Franja de Gaza trasladará el control de ese territorio a manos «de las organizaciones terroristas (palestinas), que son los nazis de esta generación».
Según el rabino Yekutiel Rapp, del Comité Mundial para el Salvataje de la Nación y la Tierra (de Israel), con sede en Nueva York, y el rabino Shalom Walfa, del movimiento jasídico israelí, el premier puede ser acusado «de ayuda a los nazis».
Dijeron que por ese motivo puede ser procesado según la misma ley contra los nazis, en la base a la cual fue condenado a muerte en 1960 Adolf Eichman, ejecutor de los planes de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Mientras tanto, David Grossman, uno de los mayores escritores israelíes, afirmó que cree que «en este momento de particular violencia para todo Medio Oriente, el diálogo es el único camino».
«Estamos educando en el odio a una generación de niños y debemos comprometernos todos, políticos e intelectuales, para que esto no termine», agregó esta mañana en Jerusalén, tras una reunión con el presidente de la región italiana de Toscana, Claudio Martini, de visita en Israel y Palestina. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad