El ex presidente Clinton intenta salvar a Kerry
El Partido Democrata se juega todo y en Washington se corrió rápidamente la voz en el mundo político. En la semana que comienza el ex presidente Clinton se sumará a la campaña de Kerry, especialmente en los estados en donde la paridad no ha variado y son esenciales para ganar la elección del 2 de noviembre.
«Creo que es posible que en los próximos días Clinton pueda estar aquí», dijo el senador Kerry en unas declaraciones a una emisora de radio de la cadena NBC, durante una de sus giras a los estados en donde se pelea voto a voto.
Los asesores de Kerry contaban con que Clinton, participara activamente en esta campaña, al contrario que en 2000, cuando Al Gore trató de desmarcarse de los líos de faldas asociados a su compañero de fórmula.
Para los republicanos, el ex presidente demócrata pondrá en el tapete el recuerdo del escándalo que envolvió a la becaria de la Casa Blanca Mónica Lewinsky y además, afirman, le demostrará al público todo lo que no es Kerry, en comparación con la destreza mediática de Clinton.
La operación cardíaca a la que fue sometido el pasado 6 de setiembre obligó al ex presidente a una delicada convalecencia, lejos del fragor de la campaña electoral. Desde entonces, Clinton, de 58 años, ha limitado su colaboración a aconsejar a Kerry en conversaciones telefónicas, incluso lo hizo antes de entrar al quirófano.
El ex presidente, ha pasado las últimas seis semanas recuperándose de una cirugía de cuádruple desvío coronario en su casa en Chappaqua, estado de Nueva York.
Clinton, quien ocupó durante ocho años la Casa Blanca, desde 1993 hasta el 2001, fue internado en el hospital Presbiteriano de Nueva York, tres días antes de la cirugía, tras quejarse de dolores en el pecho y falta de aire.
Los médicos afirmaron en la oportunidad que corría riesgo de un infarto sin la cirugía porque algunas de sus arterias estaban bloqueadas en un 90 por ciento.
Ahora, se habla incluso de que Clinton podría grabar algunos anuncios televisivos y mensajes telefónicos, con la finalidad de movilizar a los votantes.
Cuando el senador estaba en el peor momento de su campaña, el ex presidente le sugirió que replanteara su estrategia y se concentrara en mostrar sus diferencias respecto a su rival republicano. Kerry tomó en cuenta el consejo y lo aplicó en los debates con Bush.
A comienzos de setiembre, Bush mantenía una ventaja de al menos 11 puntos en relación a su rival demócrata, Kerry. Sin embargo, en menos de un mes y luego de los tres debates presidenciales, el candidato opositor ha logrado un fuerte impulso para enfrentar el tramo final de la campaña.
El repunte logrado por el candidato del Partido Demócrata tiene que ver precisamente con su desempeño en los debates, donde los ex hombres de Clinton y el propio ex presidente norteamericano ayudaron a construir el nuevo perfil de Kerry.
Según el diario The New York Times, antes de someterse a una operación de by pass hace un mes, Clinton le dijo a Kerry que para reenfocar su campaña debía dejar de hablar de su actuación en Vietnam –tema que hasta ese entonces había sido uno de los ejes centrales de su campaña– para centrarse en mostrar sus contrastes respecto a Bush en temas de la agenda interna y en política exterior.
Además, Clinton le dijo al candidato de su partido que debía endurecer sus críticas contra la gestión de su rival. De esta manera, los hombres de Clinton, como James Carville, ex estratega de Clinton en la campaña de 1992; Joe Lockhart, secretario de prensa del gobierno de Clinton y Doug Sosnik, ex director político de la Casa Blanca, entre otros, ayudaron a confeccionar una doble estrategia para el senador Kerry.
Por una parte, el abanderado demócrata debía contraatacar los cuestionamientos por Vietnam criticando el pasado militar de Bush, quien evitó luchar en esa guerra, y por otro lado, prepararse para los debates.
Asesores como Lockhart y Carville jugaron un rol clave en el entrenamiento que tuvo Kerry para enfrentar los debates, en los que arremetió con todo contra Bush. Y no sólo cuestionando su política interna, sino que también criticando su manejo en Irak y la lucha contra el terrorismo, los temas fuertes del presidente republicano.
El trabajo de Carville consistió en darle armas a Kerry para atacar a Bush por la situación en Irak. A su vez, Lockhart lo ayudó en la creación de frases precisas y concisas para impactar a los televidentes. Hasta antes de los debates, las intervenciones de Kerry eran demasiado largas y algo confusas los colaboradores de Kerry esperan que Clinton incremente la asistencia a las urnas, y recuerde al electorado la prosperidad económica que conocieron bajo su presidencia demócrata.
Demócratas y republicanos coinciden que la mejor forma en que Clinton podrá ayudar a Kerry será entre la población negra, en la que Bush ha mejorado lentamente su pobre actuación de hace cuatro años, cuando recibió el respaldo de sólo un 9%, según se informó en la capital. Un reciente sondeo del Centro Conjunto para los Estudios Políticos y Económicos, un centro de investigación dedicado a temas de la población negra, indicó que Kerry aventaja a Bush entre la población negra por un 69% frente a un 18%. En un sondeo similar efectuado antes de los comicios del 2000, Gore aventajaba a Bush con un 74% frente a un 9%. *
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