Castells sale de la cárcel pero continúa su proceso
Va de suyo que lo ocurrido hizo nacer varias conclusiones. La de Castells era cantada: «la presión del pueblo obligó al Gobierno a terminar con este secuestro». Ayer los suyos realizaron manifestaciones de alegría por el centro porteño.
Era esperada también la reacción de su rival en el espacio piquertero, el líder de la Federación de Tierra y Vivienda, Luis D ‘Elía, un aliado del presidente Néstor Kirchner. Para él lo ocurrido revela que existe una «alianza» entre Menem y Castells, a quienes identificó con «la derecha» y «la izquierda boba», respectivamente.
«La derecha y la izquierda boba se unen para atacar los proyectos nacionales, populares y transformadores», enfatizó D’Elía, al evaluar el diálogo que mantuvieron horas antes de la liberación parcial del piquetero, Menem y Castells a través de una radio, cuando el segundo de ellos todavía estaba detenido.
Castells supone, y acaso bien, que ha ganado una batalla mediática con su prisión y larga huelga de hambre que para sus médicos lo llevaban a una crisis terminal en pocos días. Fue por «compasión» que las autoridades judiciales decidieron levantarle la prisión preventiva. Pero el proceso por extorsión sigue su curso, se dijo en los tribunales de Resistencia.
Por ahora permanecerá internado en el hospital Perrando, del Chaco, para reponerse de las consecuencias de la huelga de hambre que mantuvo durante 40 días. La libertad la decidió la fiscal federal Mercedes Riera, quien aceptó un pedido realizado por la abogada mediadora, Mercedes Sotelo de Stori, y retiró de la causa el estado de «prisión preventiva» que pesaba sobre Castells, acusado de extorsionar a los propietarios de un casino para lograr dinero y así comprar alimentos.
Un diálogo antológico
La decisión sorprendió porque el martes último la Cámara del Crimen 1e había confirmado la prisión preventiva por el delito de «extorsión».
Horas antes de ser liberado, Castells había cruzado frases solidarias con Menem. El ex presidente le había prometido al líder piquetero que trabajaría para que recuperara la libertad.
Castells le dijo que su movimiento defiende a los perseguidos y mandó saludos a su esposa y su hijo.
El ex presidente le dijo a Castells: «Siento mucho por este momento que está pasando, pero nosotros lo queremos vivo. No se olvide que es joven y tiene mucho por hacer todavía» por el país.
Castells replicó: «Hemos tenido diferencias históricas con usted, pero no se olvide que nosotros defendemos que toda la gente que hace su actividad política no sea perseguida y que tiene derecho a expresar sus opiniones», en lo que pareció un intento por solidarizarse por la situación del ex presidente, que está en Chile y, de volver a la Argentina, podría quedar detenido por las causas que pesan sobre él. Entre otras causas, en tribunales se insiste que después de decidirse otra vez el procesamiento del ex Presidente en días un tribunal de alzada ordenará nuevamente su detención por el caso de ventas ilegales de armas a Croacia y Ecuador cuando regía veda en esos países en conflicto.
D’Elía se pronunció de esa forma, al analizar un diálogo que mantuvieron en la víspera Menem y Castells, en el que cruzaron saludos y se presentaron como «perseguidos políticos».
Con todo, se manifestó en contra de la detención de Castells aunque subrayó que ambos dirigentes «mostraron su rostro más patético», en el marco de lo que consideró como «una jugada» política.
«Presidente, libere a 46 presos políticos», declaró Castells en referencia a otros piqueteros procesados por decisión judicial. Pero para el líder del MIJD, y del arco de la izquierda histórica, todas son prisiones ordenadas desde la Rosada. *
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