El tifón Tokage arrasó Japón
Los vientos violentos y las lluvias torrenciales, que sacudieron al archipiélago durante una jornada, antes de apaciguarse ayer por la mañana, dejaron al menos 61 muertos y 21 desaparecidos, según la cadena de televisión pública NHK. La policía informó de 269 heridos.
La televisión mostró imágenes de automóviles aplastados bajo árboles y equipos de salvamento en botes evacuando a los sobreviviente en medio de regiones inundadas. El ejército fue llamado al rescate.
Sesenta casas fueron dañadas e, inclusive, algunas quedaron reducidas a escombros. Asimismo, 9.210 residencias resultaron inundadas, precisó a la AFP un responsable de la Policía Nacional.
Un dique de 20 metros de alto se quebró ante el impacto de las «takanamis» (olas gigantescas) en Kochi, en la costa sudoeste.
Treinta y siete pasajeros tuvieron que pasar nueve horas sobre el techo de un autobús de turismo en una ruta inundada de Maizuru, en la prefectura de Kyoto (oeste). Fueron rescatados sanos y salvos el jueves de mañana por un helicóptero y lanchas.
«Estábamos de pie en el techo del autobús y yo temblaba a medida que el agua subía hasta mis rodillas. Todavía me duelen las rodillas», dijo uno de los testigos, muchos de los cuales eran sexagenarios.
Durante todo el miércoles y la madrugada de ayer, Tokage barrió el archipiélago, desencadenando inundaciones y 281 deslizamientos de terreno, al tiempo que paralizó los transportes.
La zona más afectada por este «taifu» fue el sudoeste de Japón. Las autoridades obligaron a 18.000 habitantes a evacuar provisoriamente sus domicilios.
Numerosos muertos fueron sepultados por olas de barro o arrastrados por la crecida de los ríos. En muchos casos se trataba de ancianos.
«Cuatro cadáveres fueron descubiertos ayer de mañana en un lugar donde había siete casas destruidas. Continúan buscando a un hombre de 52 años», declaró un empleado municipal en Tamano, en la prefectura de Hyogo (oeste), donde se produjo uno de los principales deslizamientos de terreno en el flanco de una colina.
El primer ministro Junichiro Koizumi afirmó que «los daños son verdaderamente terribles» y envió a su ministro responsable en situaciones de emergencia al lugar.
El tifón paralizó los transportes en todo el país. Unos 900 vuelos interiores fueron anulados, bloqueando a más de 100.000 pasajeros, y se suspendieron el transporte de trenes de alta velocidad. El jueves, el tráfico aéreo y ferroviario empezó a recuperar la normalidad. Un pequeño tren descarriló en la prefectura de Nagano y cayó en un arrozal, con saldo de cuatro heridos leves, según la policía.
Tokage (Lagartija) es el décimo «taifu», un récord absoluto, que afecta a Japón desde el comienzo de la temporada de las tormentas (junio-octubre). *
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