Periodistas franceses cumplen dos meses de cautiverio en Irak
Hace sesenta días que dos periodistas franceses fueron secuestrados en una carretera entre Bagdad y Nayaf y su vida sigue dependiendo de los esfuerzos de la diplomacia, de las misteriosas motivaciones de sus raptores, el Ejército Islámico de Irak, y de la violencia sin límites que dificulta cualquier intento de rescate.
Desde el pasado 20 de agosto, por la vida de Christian Chesnot y Georges Malbrunot se ha pedido la abolición de una ley francesa que prohibe el uso del velo en las escuelas públicas, cinco millones de dólares o una actitud diferente de Francia ante Irak y el mundo árabe.
Su secuestro cambió además la imagen de la guerra de guerrillas de Irak, donde se daba por hecho que los secuestros de civiles extranjeros afectaban sólo a aquellos ciudadanos de países de la coalición liderada por Estados Unidos.
Los contactos con los secuestradores, un grupo radical sunnita compuesto esencialmente por iraquíes, no han sido abundantes y se han visto interrumpidos en varias ocasiones, lo cual ha multiplicado las especulaciones sobre su suerte.
En Internet han circulado informaciones sobre la ejecución de ambos reporteros, sobre su inminente liberación, sobre rescates millonarios o sobre el fin de su secuestro a cambio de que trabajen como periodistas para sus raptores, cuyas motivaciones no parecen estar ligadas al pago de un rescate.
El gobierno francés pide prudencia frente a estas informaciones no verificadas y muestra el convencimiento de que sobre Chesnot y Malbrunot, que conocen bien Irak y trabajan para la radio RFI y el diario Le Figaro, entre otros, no pesa sobre ellos un ultimátum como fue el caso de rehenes estadounidenses y británicos que acabaron degollados. *
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