Gaza quedó destrozada tras el repliegue del ejército israelí

"Días de Penitencia" dejó 129 palestinos muertos

El ejército israelí lanzó el 28 de septiembre una operación destinada oficialmente a poner fin a los disparos de cohetes desde el norte de ese territorio contra el sur de Israel.

En Jabaliya y Beit Lahiya, donde se produjeron los combates más cruentos, un centenar de casas fueron destruidas y las infraestructuras sufrieron muchos daños, según fuentes de seguridad palestinas y un corresponsal de la AFP.

Los tanques y los bulldozers del ejército arrasaron a su paso unos cincuenta talleres y muchos comercios situados a lo largo de la carretera Saleheddin, la principal de la franja de Gaza.

Los blindados israelíes cruzaban por las inmediaciones de Jabaliya y Beit Lahiya sobre los huecos dejados en las calles, al igual que se veían postes y cables eléctricos arrancados, mientras que los charcos de aguas fecales desprendían un olor nauseabundo en el campo de refugiados de Jabaliya.

Barrios enteros de las dos localidades seguían el sábado sin agua ni electricidad.

«Es peor que un terremoto. Los israelíes expulsaron a los palestinos en 1948 y 1967 y se han propuesto hacer lo mismo ahora», dijo Jamila Yehya, una refugiada de 54 años del campo de Jabaliya a la que el viernes le destruyeron su casa.

«Sharon es peor que los nazis», añadió, señalando los escombros de su casa de tres plantas en el barrio de Al-Sikka, el más afectado del campo.

Cerca de allí, decenas de mujeres escarban entre las ruinas de sus casas en busca de objetos de valor o de cualquier cosa recuperable.

Rodeada de sus cuatro hijos y sosteniendo en brazos a su quinto retoño, de cinco meses, Manal Abu Nadi, de 32 años, llora desconsolada sobre un montículo de escombros.

Su casa y otras nueve, pertenecientes a su familia, fueron destruidas el viernes en el barrio Al-Sikka, unas horas antes del repliegue del ejército.

«Destruyeron nuestra casa sin prevenirnos. Salimos de ella con lo puesto», dijo sollozando.

Decenas de familias que se quedaron sin hogar llegaban ayer sábado a las escuelas administradas por la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, con la esperanza de conseguir una vivienda provisional o de pernoctar en tiendas de campaña.

Los blindados del ejército también destrozaron un recinto arqueológico bizantino del siglo IV en el este de Jabaliya, destruyendo mosaicos y columnas antiguas.

Había sido restaurado con la ayuda del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (Pnud), afirmó a los periodistas Muin Sadeq, un responsable del ministerio de Turismo palestino que lo inspeccionó ayer sábado.

«Nada se libró de la destrucción, ni siquiera este lugar arqueológico», cuya ubicación conocían muy bien, añadió. *

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