Latinoamérica prefiere a Kerry, pero aprecia política comercial de Bush
El gobierno Bush tiene una imagen positiva de apenas 35% en América Latina, según la encuesta «Voice of the People» de Gallup y Sygma Dos, que recoge la opinión de 50.000 personas en 60 países, divulgada esta semana.
En todos los países latinoamericanos, salvo en Guatemala, hay una imagen negativa de la política exterior de Washington, pero en los países del Mercosur el rechazo es más fuerte y alcanza el 60%.
En Argentina, un 50% prefiere a Kerry contra un magro 6% que se inclina por Bush, según un sondeo de Ipsos-Mora y Araújo divulgado este viernes. Un 33% de los consultados dijo desconocer el tema lo suficiente como para opinar y 11% dijo no saber.
En tanto, los gobiernos de la región, pese a que ven con buenos ojos el multilateralismo que pregona Kerry, aprecian la apertura comercial de Bush.
El presidente republicano vio signado su mandato por los atentados del 11 de setiembre de 2001 y desde entonces su gestión miró más a Medio Oriente que a América Latina.
No obstante, pese a que el eje de la política exterior de Washington ha sido la guerra contra el terrorismo, la Casa Blanca se abocó a la concreción de acuerdos comerciales regionales, en un intento por allanar el camino al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que impulsa desde 1994 y espera se concrete en 2005.
Kerry, senador demócrata por Massachussets, promete en cambio revisar los acuerdos comerciales y se perfila como más proteccionista.
En este sentido, los gobiernos latinoamericanos están atentos aunque sin dramatismo al cambio que podría significar la llegada al poder de Kerry, quien prometió revisar el tratado alcanzado con Centroamérica (Cafta, aún pendiente de aprobación por los Congresos de los siete países firmantes), así como el ALCA.
«Volveremos a la mesa de las negociaciones para desarrollar un TLC con Centroamérica que otorgue beneficios, cree empleos e incluya fuertes protecciones laborales y para el medioambiente», declaró Kerry.
«Haré lo mismo en nuestras negociaciones para el Area de Libre Comercio de las Américas», agregó. Actualmente, Colombia, Ecuador y Perú negocian un TLC con Estados Unidos. Esperan terminar las conversaciones en febrero de 2005 y que el tratado entre en vigencia al inicio de 2006.
«Observamos con expectativa el proceso electoral estadounidense, y creemos que de darse un cambio en la administración no tendría grandes repercusiones en la negociación» de un TLC con Colombia, dijo a la AFP en Bogotá una fuente del gobierno colombiano que pidió el anonimato.
Pero la agenda latinoamericana con miras a las elecciones estadounidenses no se limita a lo comercial.
El miércoles, en el último debate de campaña, Bush y Kerry fueron consultados sobre la delicada cuestión migratoria, tema prioritario para 40 millones de hispanos en Estados Unidos y para muchos latinoamericanos que esperan escapar de la pobreza emigrando al norte del Río Bravo.
En esta materia, México se dijo más atento a la composición del Congreso que al vencedor de la presidencial. «Ellos (los congresistas) son quienes cambian las leyes», dijo recientemente el canciller mexicano, Luis Derbez.
Con una frontera de más de 3.000 km, Estados Unidos y México nunca han podido resolver el tema de la migración clandestina.
Otros países tienen preocupaciones puntuales sobre las prioridades del próximo gobierno estadounidense. Brasil por ejemplo, aspira a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, un objetivo con aparente respaldo de la administración Bush.
Pero «la ideología del gobierno» brasileño «se identifica más con los demócratas, sobre todo en materia de política externa; se estima que habría más entendimientos con una victoria demócrata», dijo a la AFP el analista del Instituto Brasileño de Estudios Políticos (IBEP), Joao Castro Neves. A Colombia por su parte, le preocupa seguir recibiendo la asistencia financiera a iniciativas para enfrentar a grupos rebeldes y al narcotráfico. *
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