Desfile militar del 12 de octubre desata protestas de la izquierda española

La decisión del ministro de Defensa, José Bono, de que en la parada militar del 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, desfilen dos veteranos de guerra españoles, uno de ellos de la franquista y pro-nazi División Azul, desató protestas de la izquierda y de grupos republicanos. «En ese desfile, representados por los militares, caben todos los españoles», afirmó ayer el titular de Defensa en declaraciones a Radio Nacional de España (RNE) interrogado a raíz de las críticas que comenzaron a sucederse el fin de semana.

Al detallar las novedades introducidas al desfile militar de este año, que se produce tras la llegada al poder de los socialistas, Bono anunció el viernes la participación de dos soldados veteranos españoles de bandos rivales: uno que perteneció a la División Azul que combatió junto a las tropas alemanas contra los rusos y un republicano que combatió en la División Leclerc durante la Segunda Guerra Mundial y que liberó París en agosto de 1944.

«Creemos que éste es un símbolo de paz y concordia para siempre», argumentó Bono al explicar su decisión, que unas diez organizaciones de combatientes republicanos, exiliados y familiares de «represaliados» por el franquismo rechazaron tajantemente.

«Repudiamos en la forma más enérgica posible la conducta del ministro de Defensa», afirmaron en un comunicado en el cual consideran que la participación de un veterano de la División Azul es un «escarnio y humillación para millones de víctimas del nacionalsocialismo eliminados en los campos de concentración y para todos los luchadores por la democracia y las libertades».

Desde Cataluña, donde se libraron las batallas más cruentas durante la Guerra Civil española (1936-39) para frenar el avance de los franquistas, dos formaciones nacionalistas, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Convergencia i Unió (CiU), criticaron la presencia del veterano de la División Azul.

ERC lo calificó de «insulto a la memoria histórica», mientras que CiU lo consideró un «sinsentido».

«Colocar al mismo nivel al veterano de la División Leclerc con quien ha luchado junto a los nazis es una ofensa y un insulto imposible de explicar más allá de los Pirineos», afirmó el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans.

El coordinador general de la coalición Izquierda Unida (IU, pro-comunista), Gaspar Llamazares, que declinó la invitación al desfile militar, como hace cada año, calificó de «repudiable» que se «sitúe en pie de igualdad a quienes lucharon por las libertades y a quienes las masacraron».

Desde la derecha, el Partido Popular (PP) del ex presidente del gobierno José María Aznar, dijo que las críticas de la izquierda «nacen del más puro revanchismo y de un empecinamiento en no superar el pasado».

El cortejo que acompañará al rey Juan Carlos estará integrado también por familiares de víctimas de la organización separatista armada vasca ETA, de los 62 militares que murieron en mayo de 2003 al estrellarse un avión Yakolev 42 cuando volvían de Afganistán, de los periodistas españoles muertos en conflictos armados y de las víctimas de los atentados del 11 de marzo, entre otros. *

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