Otra vez secuestros extorsivos inciden en la política

Duhalde pide acción militar contra el delito

Felipe Solá, que es el gobernador bonaerense, habla de que la no resolución de los secuestros por plata, en general sobre gente adinerada, puede afectar la gobernabilidad y los analistas políticos coinciden en subrayar que para Néstor Kirchner lo que ocurre con la falta de seguridad, es una espalda de Damocles.

A tal punto que el tema desató nuevamente un roce con el Presidente con su antecesor, Eduardo Duhalde, quien salió a reclamar que los militares sean convocados para asumir responsabilidades de apoyo para la policía, en esto de combatir a la delincuencia.

Cada vez que esta propuesta o algo parecido gana espacio, que es la que más maneja la derecha, que vulnera las leyes de Defensa y de Seguridad Interna, se eriza la piel de el gobierno actual y de los sectores progresistas. Duhalde se ataja reconociendo que existe un pasado tan duro por el accionar represor de las FF.AA. que hace indigerible lo que propone pero de todas maneras insisten en que es necesario recurrir a los uniformados mayores.

El sostiene que es lo que hacen en Colombia y Brasil, por caso, aunque Lula solo las utilizó en un asunto puntual en ciertas favelas por la presencia de traficantes de droga fuertemente armados. No se conoce que el presidente del Brasil quiera incriminar a los militares contra los secuestradores de San Pablo, por caso.

El pedido de Duhalde sacudió la interna justicialista y amigos del presidente ya han salido a oponerse.

El señor Blumberg contra Arslanián

¿Por qué Duhalde insiste en este tema que incluso sus amigos en el gabinete, como el titular de Defensa, José Pampuro, detestan?. ¿Esta abriendo otro frente de tormenta?. Es difícil decir algo terminante, ya que el caudillo bonaerense sigue aconsejando a sus leales, que no son escasos, a seguir apoyando en Kirchner, incluso en temas controvertidos como que el Parlamento otorgue poderes especiales al jefe de Gabinete para manejar el presupuesto nacional, camino a discutirse.

La provincia de Buenos Aires es no solo escenario de violencia sino campo de forcejeo entre el gobierno local con el apoyo de Kirchner por purificar a la famosa policía provincial.

El ministro de Seguridad, León Arslanián, viene aplicando un severo programa de reestructuración de la fuerza que lleva adosado una purga de uniformados sin antecedentes. Poco se acercará al millar de los raleados por corrupción.

Justo en la zona norte del conurbano bonaerense, en tierras ricas con gente ídem, es donde se producen secuestros y también es la zona del forcejeo, donde más policías han sido purgados.

Es que no solamente existen sospechas de nexos entre el delito y la policía, sino que los uniformados seleccionan, por dinero claro, a quienes cuidan y a quienes no. Es decir, privatizan la seguridad y que los menos pudientes, ni que decir los pobres y marginados, que se embromen.

Con esa acusación, Arslanián ha enviado a su casa a muchos cuadros y claro, la gente paqueta, se irrita: han tocado a los suyos. Entre los que se enojaron con el ministro está Juan Carlos Blumberg, el padre de Axel, asesinado en un secuestro y que por su tesón en combatir a los criminales, está a la cabeza de un movimiento de opinión donde predominan posturas conservadoras.

Se ha acusado de «fascista» a este ingeniero relevante. Arslanián es su blanco, busca hacerlo caer, lo que lo colocó del lado de los policías cuestionados por corruptos.

La renuncia del ministro se ha desmentido varias veces pero como aquello que tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe, parece que la estabilidad futura de Arslanián será la señal de como irán las cosas en el futuro.

Ojo: al ministro lo respalda Kirchner, pero también Duhalde. No hay divisiones tajantes, aunque como se ve, si diferencias serias en esto de combatir la inseguridad. Se verá. *

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