ANALISIS INTERNACIONAL

El penúltimo round Bush ­ Kerry

El segundo debate (en Saint Louis, Missouri) entre los candidatos presidenciales reafirmó la tendencia del primero, y sumado al buen desempeño de Edwards contra Cheney, mejora las posiciones de Kerry en la intención de voto para el 2 de noviembre y augura un final cabeza a cabeza.

Bush quedó en falsa escuadra sobre la guerra de Irak tras el informe de la Comisión Duelfer.

Por otra parte, Kerry se esforzó por interpretar aspiraciones de las clases medias y bajas respecto al trabajo, la salud y los impuestos.

«Decepción masiva»

Lo que se retendrá de la primera parte del enfrentamiento, centrada sobre Irak, es la afirmación de Kerry en el sentido de que las armas de destrucción masiva se transformaron en una «decepción masiva» (en inglés las palabras destruction y deception suenan parecido). El informe de la Comisión de la CIA dirigida por Charles Duelfer, demostrativo de que Irak no tenía armas de destrucción masiva desde 1991 y carecía de toda posibilidad de producirlas «derrumbó las posiciones de Bush de defensa a ultranza de la guerra de Irak», coinciden los analistas. Vinculado con esto se discutió el tema de la coalición.

«Pregunten a Blair, a Berlusconi, a Kwaznievsky», dijo Bush. (A esas mismas horas el hermano de Kenneth Bigley, decapitado en Irak, acusaba al primer ministro británico de que «tenía las manos tintas en sangre», como ya se lo habían enrostrado en la Convención laborista).

La calma respuesta de Kerry fue que 8 países abandonaron dicha coalición y no se incorporó ninguno (de América Latina queda sólo El Salvador), que el 90% de las bajas y los costos son de EEUU, que éste se apresuró a ir a la guerra sin aliados y excluyó a los demás países de las tareas de reconstrucción.

Abogó por una gran coalición con la conducción de Naciones Unidas.

Bush replicó que la ONU no era capaz de asumir esa tarea, que era ingenuo confiar en los inspectores de armas y que el mundo ahora era más seguro. Llegó a decir que «el mundo ama a nuestro país» (sic).

En la contrarréplica Kerry afirmó que Bush está prometiendo para el futuro «más de lo mismo», que la situación en Irak es un caos, mueren niños todos los días, el mundo es hoy más inseguro y peligroso y con nuevos focos de tensión.

En materia de política interna, se estima en general que Kerry fue muy efectivo, y según la BBC le propinó los mayores golpes a Bush demostrando el fracaso de su política doméstica.

Trabajo, salud, impuestos

El desafiante señaló que desde enero de 2001 a la fecha se perdieron 1.600.000 puestos de trabajo, y que la recuperación del último período (menor de la esperada) no compensa las pérdidas de los dos primeros años.

«Es el primer presidente en 72 años en perder puestos de trabajo», aseveró.

La tasa de desempleo se mantiene en 5,4%, y se eleva a 7% entre la población hispana.

Además, 5 millones de trabajadores perdieron su cobertura médica (medicare).

Criticó el hecho de que el gobierno impidiera la importación de determinados medicamentos, mucho más baratos, desde Canadá.

El gobierno, expresó más adelante, comenzó su gestión con superávit y acumuló un déficit gigantesco, el mayor desde George Washington a Ronald Reagan.

Criticó las reducciones impositivas que beneficiaron a los sectores más ricos en detrimento de los sectores modestos, y anunció su propósito de excluir de ese beneficio al 1% de la población con ingresos superiores a los 200 mil dólares anuales.

Lo cual –ironizó– entre los presentes en esta sala sólo afectaría a tres personas: el presidente, el conductor del programa (Charles Gibson, de la cadena ABC) y él mismo.

En resumen dijo que «éste es uno de los peores gobiernos en la historia moderna».

Prometió exenciones fiscales y créditos a las empresas que permanezcan en el país y proporcionen trabajo a los norteamericanos.

Bush reiteró algunos de los aspectos más regresivos de su gestión.

Ante la pregunta de un joven asistente sobre la Ley Patriótica asegurando que la misma socavaba sus derechos civiles, respondió que era necesaria y seguiría en vigencia.

Patriotic Act, Kyoto, Corte Penal

Kerry terció opinando que Ashcroft aplica mal la ley, que él es partidario de no prorrogarla, citó el caso de una persona que está presa desde hace 8 meses sin poder llamar a su abogado y concluyó que una ley no puede limitar los derechos establecidos en la Constitución.

El presidente volvió a pronunciarse contra la Corte Penal Internacional de La Haya y dijo que nunca admitiría que la misma juzgara a los soldados norteamericanos.

Kerry lo acusó además de haber decretado la muerte del Tratado de Kyoto para la preservación del medio ambiente. Bush replicó que todas esas decisiones eran impopulares pero que las iba a mantener.

Vamos ahora por el último round, el miércoles. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje